13.11.11

Mercantilizar la escuela




Nico Hirtt, belga de nacimiento y persona comprometida en varios campos, aventuraba ya en el 20o1 el proceso de mercantilización de la enseñanza a escala mundial. Hace ya diez años, cuando ni se aventuraba la crisis actual del modelo social, este hombre nos advertía de lo que estaba sucediendo en su país, en Francia o en EE.UU, aquellos que entonces, y ahora, parecen liderar la salida a esta crisis desde su óptica que ya entonces quedaba meridianamente clara. Desgraciadamente los pronósticos y la situación que nos presentaba, a día de hoy, son ya una realidad más que evidente en España y muchos más países.




Desde bastante antes, podemos decir que desde finales de los años 80, los sistemas educativos de los países industrializados han sido sometidos a un sinfín de críticas y reformas encaminadas a cerrarlas, a largo plazo, en lo que ahora nos viene. Por eso los que llevamos muchos años en esto ya sabemos de descentralizaciones, desreglamentaciones, autonomía creciente de los centros escolares, aumento de la burocracia y del control de los directores/as, falta de tiempo y espacios para la reflexión sobre la propia práctica docente, reducción y desregulación de los programas, "aproximación por las competencias", mecenazgo por parte del mundo empresarial, introducción masiva de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) sin formación expresa de lo que esto supone en la falta de reflexión ante la rapidez de las informaciones que estas tecnologías producen, fomento de la enseñanza privada y de pago. No se trata de dogmas personales de este o aquel partido ni mucho menos de una casualidad. La similitud de las políticas educativas desarrolladas en el conjunto del mundo capitalista globalizado no deja ninguna duda en cuanto a la existencia de poderosos determinantes comunes que impulsan estas políticas.


La tesis sostenida por Hirtt es que esos cambios vienen de un intento de adecuación profundo de la escuela a las nuevas exigencias de la economía capitalista. Lo que se está llevando a cabo es el paso de la "era de la masificación" de la enseñanza (entendida como el acceso de todo ciudadano/a a la educación)a la era de la "mercantilización"(en la que cada individuo será formado para cubrir las necesidades de la "sociedad" entendida esta como mercado). De facto, el aparato escolar - el más imponente servicio público que jamás haya existido- está siendo llamado a servir más y mejor a la competición económica, y esto de tres maneras:





Formando más adecuadamente al trabajador,



Educando y estimulando al consumidor



Abriéndose él mismo a la conquista de los mercados.



Esta nueva adecuación entre la Escuela y la economía se realiza tanto en el plano de los contenidos enseñados como en de los métodos (prácticas pedagógicas y de gestión) y en el de las estructuras.




Por eso os dejo este enlace a todo el texto para entender mejor por qué estamos donde estamos y, por qué no, agitar nuestras convicciones o certezas.

7.11.11

Educación y justicia social.

El artículo que os dejo creo, yo al menos asi lo veo, que no tiene desperdicio. Lo firma Antonia Lozano Díaz, Docente y miembro de eQuo Almería, y ahora que unos y otros juegan con la palabra, porque en el fondo es solo jugar con la palabra porque en el fondo ambos van a hacer lo que dicten los "mercados", este artículo viene a recordarnos que este derecho, que tanto tiempo ha tardado en ganarse es incuestionable. Ahora nos queda defenderlo. Bueno, ahora y después de estas elecciones, y de las siguientes, y de las siguientes....

La educación ya no es sólo una cuestión de gratuidad y obligatoriedad, es además una cuestión de justicia social.


La educación ha ido adquiriendo progresiva importancia a lo largo de la historia de la humanidad. En sus inicios sólo eran unos pocos los destinatarios de lo que llamamos educación formal. En la cuna de la escritura, Mesopotamia, tras varios años de estudio los escribas alcanzaban un notable prestigio social y grandes privilegios. En la antigua Grecia el acceso a la escuela estaba reservado para sus clases acomodadas, en un primer momento el niño, se formaba en casa con un ayo llamado “pedagogo”, posteriormente accedían a la escuela donde se formaban en las llamadas artes liberales: Trivium y Quadrivium. Geometría, gimnasia, retórica, dialéctica y música constituían el currículo de los jóvenes varones de la élite social.

Las épocas posteriores, con la Escolástica, el Humanismo, el Renacimiento, la Ilustración, etc., continuaron en una línea muy similar, destinando el acceso a la educación formal exclusivamente a las clases pudientes. La educación de la mujer, huelga comentarlo, no tenía razón de ser, en todo caso, y para las jóvenes de familias de pro, se les daba una enseñanza en torno a “cómo ser una buena esposa y madre”. Posteriores avances y desarrollos sociales como la industrialización, el desarrollo de las ciudades, el desarrollo tecnológico, la incorporación de la mujer al trabajo (remunerado), trajeron consigo una extensión del acceso a la educación. Paulatinamente los estados fueron tomando conciencia de la relación entre desarrollo económico y educación.

En las primeras regulaciones de la educación formal ésta era, tan sólo, una de las muchas competencias del Ministerio de Fomento. Es pertinente decir, puesto que dice mucho de su valor en ese período, que este ministerio era ocupado frecuentemente por ministros novatos que comenzaban, así, con aspectos menores de la labor política. La segunda mitad del siglo XX viene marcado, definitivamente, por el acceso obligatorio y gratuito a la educación. De hecho, es tal la importancia que se concede a la formación de las nuevas generaciones, que la educación, junto a la sanidad y la seguridad, son aspectos garantizados en nuestro país. Por otro lado, hemos de destacar que todos estos avances han corrido paralelos, en imprescindible simbiosis, con el desarrollo de valores democráticos y sociales, así, aparecen los valores de segunda generación.

La educación ya no es sólo una cuestión de gratuidad y obligatoriedad, es además una cuestión de justicia social. La justicia social alude a la necesidad de saber ver la realidad para compensar las desigualdades, sería “la justicia entre desiguales”. Este concepto involucra aspectos relacionados con la igualdad de oportunidades y la equidad social, el estado del bienestar, la distribución de la renta… y supone la concepción de un estado activo que no delega en manos privadas, espurias al concepto actual de educación, este derecho fundamental. Supone, por tanto, educar para un mundo mejor, educar en y para la democracia, educar para aprender a vivir de un modo respetuoso con el otro y con el entorno, para ser conscientes de los peligros de ciertas tendencias que llevan a repetir antiguos errores.




La actual apología de la educación privada nos retrotrae a tiempos que creíamos pasados, y cuyos principios y resultados no son coherentes con los valores de una sociedad que, conocedora de su pasado, se prepara en consecuencia para afrontar y diseñar el mejor futuro posible



Antonia Lozano Díaz
Docente y miembro de eQuo Almería

4.11.11

¿Qué es la educación?

A veces encuentra uno en la prensa cosas que le hacen volver a creer que hay algo que se mueve, que hay algo que a pesar de los golpes, las falsas informaciones, los engaños y embuste, los recortes y cien cosas más que podría decir, sigue existiendo entre los que nos dedicamos a esto de la educación: aún nos queda capacidad de pensar por nosotros mismos.

Algo así es lo que este artículo de Rafael Fenoy, publicado en Aula Libre, me ha traido y que quiero compartir con vosotros y vosotras desde este Pizarrín.

La educación: ni gasto, ni inversión. Un derecho

Las aguas educativas vienen revueltas en varias comunidades autónomas gobernadas por el PP. Los anuncios de recortes, primero, y las reducciones en el número de profesorado, después, han desatado la indignación de éste, que año a año ha visto como se le exigía más y mejores resultados escolares, a pesar de contar con menos recursos humanos y materiales para ello.

Los sociopolíticos y algunos sindicatos oficiales se aprestan a recoger la publicidad de esa justa indignación, remachando machaconamente que no se deben recortar gastos en educación, porque realmente ésta no es un gasto sino una “inversión”. Profetizan la quiebra de todo el sistema público educativo, cosa nada difícil de hacer, con datos objetivos sobre la mesa y pretenden reconducir, con la inestimable ayuda del ministerio socialista esta conflictividad en réditos electorales a meses vista.

Ni los sociopolíticos, ni los sindicalistas oficialistas, mosqueados por los recortes de las liberaciones, que se erigen en propagandistas de tal objetivo, están legitimados para ello. Han sido cómplices de años de privatizaciones en los servicios públicos, por acción u omisión, y además, tampoco tienen claro que la Educación, con mayúsculas, no es un bien mercantil que deba ajustarse a las inhumanas leyes del mercado. La Educación no es una mercancía y por tanto no se puede “invertir en ella”. La Educación es un derecho y por tanto, se les llena la boca, desde el monarca al último mono ministerial, diciendo que España es un Estado de Derecho, no hay más que hablar. Podremos prescindir de aeropuertos provincianos ruinosos, de fastuosas obras faraónicas, de decenas de miles de sueldos a políticos incapaces, incluso de los gastos, ahora sí, de las Casas Reales, de las subvenciones a iglesias religiosas, políticas o sindicalescas, …. etc, pero lo que es sagrado para la ciudadanía son los derechos fundamentales a la sanidad, a la educación, a la vivienda, al trabajo, a una vida digna desde el nacimiento hasta la muerte. Este es el gran asunto, del que aún no se han enterado, y que equivocada e interesadamente confunden, convirtiendo en mercancía nada menos que los básicos derechos de la ciudadanía, que al fin y a la postre son los únicos que sostienen la delgada línea roja de este contrato social que se sostiene en la simple y equilibrada ecuación (igualdad) de que pagamos impuestos siempre y cuando ello permita, ejercer nuestros derechos. La revuelta está servida, si se sigue por el camino de mercantilizar la dignidad de un pueblo.

Cuando el profesorado protesta, en forma mayoritaria, que nadie llegue a conclusiones precipitadas, como lo hace alguna relevante política del PP, ya que debería seguir la máxima de que aquel que “espera, desespera”. Punto primero: no son personas, las que se dedican a la docencia, faltas de preparación o de inteligencia. En segundo lugar, tampoco pierden el norte fácilmente y saben que la docencia se debe a la educación de sus alumnas y alumnos, que además las madres y los padres de estos se preocupan, como es su obligación, por aquello que perturbe el normal desarrollo de las clases. Y en tercer lugar, no son personas que, animadas por un espíritu gremial, pongan el interés de toda la sociedad, a la que sirven de verdad, por detrás de mezquinos intereses relacionados esta vez con impartir dos horas más de clase. Por ello, la ciudadanía debe escuchar sin prejuicios lo que estos/as inteligentes y formados/as ciudadanos/as nos dicen y valorar con enorme preocupación, que estas personas no vean otra salida que la protesta y la huelga, para hacer entrar en razón a políticas y políticos que nada saben de este honroso oficio del magisterio y que además, tienen una torticera visión mercantilista de la Educación.

3.11.11

Compartir e intercambiar.

Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana y las intercambiamos, entonces ambos aún tendremos una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea y las intercambiamos, entonces ambos tendremos dos ideas.

Bernard Shaw

2.11.11

Tecnología o..Metodología.

Este vídeo se explica solo.


23.10.11

La escuela es "asín" (VI)

A.- Centro de secundaria. Barrio deprimido. Tras un visionado de la película Titanic el profesor intenta comenzar un diálogo que implique a la mayoría de los alumnos y alumnas y suponga una mejora del lenguaje oral, y de los modos de intervención en una conversación, ambas cosas muy pobres entre el alumnado de la zona. Por ello comienza explicando que la película se basa en un hecho real.

La primera pregunta que recibe es ¿Y cómo pudieron grabarlo tan bien mientras la gente se ahogaba?...

B.- Clase de 6º de Primaria. Un alumno llega a clase comenta que durante el fin de semana a un amigo suyo le han tenido que cortar un dedo tras una caída de la bicileta. Un compañero levanta la mano y muy interesado pregunta: ¿Pero le vuelve a crecer no...?

Y es verdad como la vida misma.

13.10.11

Facturar.



Desde hace unso días la administración pretende "concienciar" a los ciudadanos de lo que cuestan los servicios públicos, que por otra parte se sostienen con lo que esos mismos ciudadanos y ciudadanas aportan con sus impuestos, directos o indirectos.

La idea en sí no está mal y creo que es bueno educar a todo el mundo en una gestión razonable y ajustada de los servicios públicos y ello conlleva que cada ciudadano y ciudadana analice cómo usa los mismos. Pero claro, hay muchas más cosas en las que educar y que concienciar y no solo al ciudadano de a pie, sino a quienes estos ciudadanos de a pie han puesto para que les gobiernen durante unos años. Como ejemplo baste este artículo que publicaba El País el pasado 16 de Septiembre.





Que le entreguen la factura




ÁNGEL VILLEGAS BRAVO - Madrid - 16/09/2011
Hay autonomías en las que se está entregando, o se va a entregar, una factura "informativa" del coste que ha supuesto nuestra visita al médico, de la asistencia que recibamos en Urgencias, de la intervención quirúrgica que hemos sufrido o de cualquier gasto que ocasionemos por ponernos enfermos. Naturalmente, me estoy refiriendo a la sanidad pública. Lo hacen, o lo van a hacer, con la "sana" intención de que tomemos conciencia de lo que cuesta atendernos, aunque seamos nosotros mismos, con nuestros impuestos y cotizaciones los que pagamos.




Yo propongo que cada vez que el presidente de una comunidad autónoma se suba a su coche oficial, se le entregue la factura. Cuando sus escoltas perciban su salario mensual, que le entreguen la factura. Cuando visite centros de mayores o colegios, engalanados especialmente para su visita, que le entreguen la factura, así como en la multitud de fiestas y recepciones que se organizan por cualquier cosa. Cuando se suba en trenes o aviones para viajar en clase especial, que le entreguen la factura. Todo ello, claro, con la única intención de que "tomen conciencia" de lo que nos cuesta a los ciudadanos mantener tantas presidencias de tantas comunidades.
Cuando perciban sus sueldos y sus dietas, no hace falta que les entreguen nada, pues ellos saben bien lo que cobran e, incluso, alguno o alguna confiesa que le "cuesta llegar a fin de mes".






Bueno pues como idea no está mal. Eso sí... ¿lo pondrán en práctica? ¿Nos dirán con pelos y señales lo que cuesta cada cargo con nombres y apellidos y aplicarán sus criteros de eficiencia entre trabajo realizado/logros conseguidos y gasto por político? Ya veremos si solo se queda en decirnos a los de siempre que somos muy gravosos para este supuesto estado de bienestar de que disfrutamos (algunos).






Por cierto ¿cuánto cuestan los brindis al sol de nuestra administración en Educación?

11.10.11

Competencias imprescindibles en la Escuela.

Si alguien al leer el título de la entrada cree que voy a redactar un escrito contra las competencias, el trabajar con ellas, el evaluarlas etc... va descaminado. En cualquier lugar del sacrosanto Google hay miles de documentos hablando bien, la inmensa mayoría, de esta forma de afrontar el trabajo docente, que por otra parte ni es nueva ni se ha empezado a aplicar ahora.

De lo que quiero escribir es sobre algunas cosas que contrastan con esta forma de trabajar en cuanto a que una cosa es lo que se pretende y otra bien distinta lo que se obtiene. Por ejemplo. Imaginemos una clase de Primaria. Hablamos de la crisis y planteamos que a pesar de las reformas laborales hay más parados que antes de reformas varias. ¿Qué dirá el niño o la niña? ¿Qué competencia habremos trabajado y qué habremos obtenido? ¿Qué habrá aprendido el chaval o la chavala?

Ahora imaginemos lo mismo en una clase de secundaria, o en una clase de secundaria en un contexto deprimido, o simplemente imaginemos...

¿Realmente estamos trabajando por competencias útiles y necesarias para formar a ciudadanos con espíritu crítico?

30.9.11

Sostenella y no enmendalla...


La CEJA, haciendo gala de su habitual talante democrático y haciendo oídos sordos a lo que le llega desde fuera y desde dentro, ha publicado lo que pomposamente quiere llamar nuevo Plan de Calidad, sin evaluar el anterior (que sepamos claro está), con una propuesta que no es nueva ni aumenta la calidad. Cuatro cursos después de la puesta en marcha del mal llamado plan de calidad, solo puede hacerse, desde el pie de obra, desde la pizarra "analógica" frente al alumnado, una valoración poco positiva: se ha creado un estado de crispación en muchos centros, y entre muchos compañeros y compañeras, ante la Consejería y en el interior de los claustros, se ha fomentado la discriminación entre centros, aulas y profesorado, se ha creado una inseguridad jurídica por el inútil recurso de la Consejería ante el Tribunal Supremo, hay un aumento de la burocracia y lo que es peor… ausencia de una evaluación oficial sobre el mismo. La Consejería y algunas organizaciones sindicales defendieron el llamado Plan de calidad: CCOO, ANPE y UGT. USTEA recurrió y ganó el recurso en el TSJA; después también lo han hecho CSIF y CGT. Ahora los que apoyaban este Plan, en vez de autocrítica, culpan a las Organizaciones Sindicales que han demostrado ante la justicia la validez de sus argumentos, y los de la mayoría del profesorado andaluz, de los males de este nuevo plan. Por si acaso vamos a contestar a las razones de la Consejería, una a una.

1.- No mejora de la calidad de la enseñanza.

Al parecer (la CEJA se niega a dar hay cifras oficiales), menos del 47% del profesorado adscrito al plan han conseguido los objetivos marcados. El porcentaje de centros adscritos es 1651 de los 4000 centros públicos. La mayoría son de infantil y primaria, un 60 % aprox de los 1651. Al ligar el salario a la consecución de objetivos educativos en relación con los rendimientos escolares – resultados de las pruebas de diagnóstico y el grado de satisfacción de las familias y la consolidación del 5% del presupuesto ordinario de los centros, demuestra una apuesta de la Administración educativa por la línea neoliberal de productividad y consideración de la educación como un negocio y la escuela como una empresa. Más que plan de calidad, es una apuesta por un modelo de escuela neoliberal.

2.- No mejora de las retribuciones del profesorado

Desde 2007 no se ha actualizado la homologación retributiva lineal para todo el profesorado; por tanto, los 181.961.760 euros – coste presupuestario en términos consolidables, según consta en la memoria económica- destinados al plan de calidad ha servido para que el dinero de todos pague a unos pocos. Ello demuestra también que dicho plan no ha estado nunca pensado para todos. En el mejor de los caso, sólo el 25% docentes lo cobrarían. En Andalucía somos 120 000 docentes.

3.- No ayuda la innovación ni la renovación.

Es evidente y palpable que el plan ha supuesto un incremento notable de la burocracia, auténtica bestia negra del profesorado, y la adscripción al mismo no ha supuesto en cambio mejora de la práctica docente, en aquellos aspectos que son realmente los más renuentes a ser cambiados y que afectan a las dinámicas de trabajo dentro del aula. El trabajo en equipo del profesorado se ha visto afectado tanto por lo anterior como por el hecho de que los profesores no acogidos al plan de calidad debían hacer el mismo trabajo que sus compañeros – reuniones, informes…- pero sin cobrar el plus del plan de calidad, que eran 600 euros el primer año, 1200 euros el segundo, 1800 euros el tercero y 1800 el cuarto y la consolidación de una parte de las percepciones económicas en los sexenios, hasta un total de 7000 euros por profesor.

4.- No respeta la autonomía de los centros.

Se trata de una autonomía tutelada, en la que se puede optar solo entre las ofertas del “menú”; es decir, los centros “eligen” su nivel de objetivos, pero dentro de los indicadores impuestos por la Agencia de Evaluación y si la Inspección Educativa da el visto bueno.

5.- Se ha mentido sobre el aumento de profesorado y medios para los centros acogidos al plan.

Nada de lo que figuraba en la propaganda de la Consejería se ha cumplido. No ha habido más medios, sino redistribución de los existentes, en detrimento de las necesidades internas de los centros y aumento exponencial de la burocracia.

Y por tanto 1.- No hay diferencia, en relación a los resultados académicos, entre centros a cogidos al plan y centros no acogidos. 2.- Tanto los centros con un nivel socioeducativo alto como aquellos que lo tienen bajo presentan grandes dificultades para mejorar, sólo con las medidas del Plan. Estas dos reflexiones nada más demuestran que teníamos razón quienes nos hemos opuesto desde el principio a la aplicación del plan, porque no compartimos el concepto de calidad que maneja la Consejería.

27.9.11

Malos tiempos para la...

Parece poco adecuado volver de las vacaciones y comenzar con una visión oscura de este mundo nuestro pero es que tras pensarme varios días por donde empezar, qué ángulo buscar para retomar la actividad de este Pizarrín, la verdad es que siempre he acabado con la misma idea: corren malos tiempos para la educación.

Ya no es solo el recorte, que vaya si pone negro el futuro de los que más necesitan inversión en educación, sino que el ambiente en general es oscuro: que si el horario es escaso, que si se trabaja poco, que si se cobra mucho, que si hace falta más días, ... y así como una gota malaya que te golpea día tras día.

Lo más grave es que estos recortes se nos presentan como una medida transitoria, como una consecuencia que proviene y surge de la crisis, que cuando pase, eso sí no hay plazo prefijado, todo volverá a ser como antes, cuando en realidad de lo que se trata es de aprovechar la crisis, creada, promovida y acentuada por el mismo sistema, para realizar una “reforma" de todo lo que supone la educación, en minúscula y en mayúscula, en la que sólo se mantendría como gratuita una enseñanza básica y elemental orientada a formar mano de obra "barata y sin cualificar", mientras la formación superior, la destinada a crear las "élites gobernantes", quedará al alcance sólo de quienes puedan costearse las elevadas tasas que habrán de exigir unas universidades que recibirán cada vez menos recursos públicos y apostando, como en EEUU por un modelo de educación privada gesdtoionada y orientada a tener además un profesorado "acorde" con su modelo.

El caso más llamativo, y conocido, es la Bill and Melinda Gates Foundation, que abandera la lucha a favor de escuelas gestionadas con "criterios empresariales", donde los profesores, son contratados en condiciones de precariedad y cuyo trabajo no es sino el transmitir unos contenidos puntuales, previamente fijados, y cuya adquisición pueda controlarse con exámenes y pruebas. Esto me suena incluso en Andalucía: Pruebas De diagnóstico, Escala, Plan de Calidad, Escuela Pública Concertada,.... ¿Y a vosotros?

Y parece que hablar de EEUU es un tópico pero esto mismo ya se ha puesto en práctica en otros lugares como Chile, que nos parece como mças "real" más "cercano", donde la privatización llevada a cabo por Pinochet, que los gobiernos posteriores dejaron sin enmienda, ha generado un estado permanente de protesta de los estudiantes, ante una educación que “se sigue reduciendo al entrenamiento de habilidades funcionales para el mundo laboral y debilita la formación de personas que puedan convertirse en ciudadanos y ciudadanas activos y críticos”, que debiera ser el fin, el objetivo de la educación, pero que se ve no interesa, nunca ha interesado, pero ahora bajo el escudo de la crisis no parece que haya ni vergüenza por ocultar que esto, el crear ciudadanos críticos y activos ya no es una prioridad del sistema educativo, antes bien parece un inconveniente.

Defender hoy la causa de la enseñanza pública contra una reforma disfrazada de austeridad es una condición necesaria para preservar la democracia de mañana.

2.8.11

12.7.11

¿Mejoran los resultados la evaluación?



Os dejo este artículo del compañero Javier Merchán, publicado por Diario de Sevilla, en el que analiza desde su punto de vista esta presión, casi obscena, por obtener resultados. Él se explica mejor.



Resultados escolares y mejora de la educación

F. Javier Merchán Iglesias


DESDE hace ya algunos años, la política educativa de la Junta de Andalucía se rige en lo fundamental por la aplicación de doctrinas y estrategias auspiciadas por los organismos de gobierno mundial -la OCDE, el FMI y la Comisión Europea- e inspiradas en las que en su tiempo adoptó la inolvidable Margaret Thatcher. Esta política reconceptualiza el sentido de la educación, volviendo al viejo paradigma del capital humano y a los, en otro tiempo denostados, planteamientos tecnocráticos. Se trata de un giro que en otras ocasiones he denominado de la reforma pedagógica a la gestión empresarial de la escuela, y que ha supuesto un notable distanciamiento del pensamiento pedagógico socialista y de la concepción progresista de la educación.

Uno de sus aspectos más emblemáticos es la relevancia casi exclusiva que se atribuye a los resultados escolares. Las calificaciones que obtienen los alumnos en las innumerables pruebas y exámenes a las que son sometidos a lo largo del curso constituyen el referente fundamental, cuando no exclusivo, de lo bueno y de lo malo. Si aquéllas son satisfactorias, las cosas van bien. De esta manera, la actuación de las diversas instancias de la Administración, empezando por la Agencia de Evaluación, inspectores, directores, personal de apoyo y docentes, tiene como objetivo la consecución de buenas calificaciones, es decir, de buenos resultados escolares.

Desde luego, no puede negarse que los resultados escolares constituyen un indicador, más o menos concluyente, del grado de aprendizaje alcanzado por los alumnos y, en definitiva, de la bondad del funcionamiento del sistema educativo. Sin embargo, la centralidad que se le atribuye tiene en la práctica efectos no deseados y, contra lo que pudiera parecer, no siempre contribuye a la mejora de la educación.

Dejando ahora al margen el hecho incuestionable de que los resultados no dependen sólo de lo que hace el sistema educativo, el problema se produce cuando los indicadores -como las calificaciones que obtienen los alumnos- se convierten en objetivos. Como ocurre en otros campos de la vida social, un indicador transformado en objetivo deja de ser un buen indicador. Con esa estrategia es posible que mejoren las estadísticas, pero no sabemos si realmente los alumnos aprenden, es decir, si adquieren más y mejor formación. Ocurre así porque la obsesión por la medición y la consecución de unos valores estadísticos acaba modificando el sentido de los datos y perturbando el proceso de enseñanza y aprendizaje. La política de alcanzar objetivos ofreciendo incentivos económicos y de otro tipo a centros y profesores en función de los resultados de los alumnos, o la de la disimulada presión que desde diversas instancias se ejerce sobre los docentes para que mejoren las calificaciones de los escolares, induce, más tarde o más temprano, a producir una imagen distorsionada de la realidad.

Si, por ejemplo, se propone mejorar los resultados de las Pruebas de Diagnóstico en un centro escolar y de ello van a depender los ingresos que reciba dicho centro, siendo así que las pruebas son corregidas por el propio centro, es lógico que, ante semejante envite, los resultados acaben -digamos- mejorando. Lo que no sabemos es si realmente el indicador es fiable, es decir, si realmente ha mejorado la formación de los alumnos. Algo parecido puede decirse respecto a las evaluaciones curriculares: si la rendición de cuentas de centros y profesores se basa fundamentalmente en las calificaciones de los alumnos, y de ello depende la valoración del trabajo realizado, se induce a subir al alza las notas. No es un asunto, como a veces se ha dicho, que tenga que ver con la profesionalidad, sino con la necesidad.

Los resultados escolares son referencias necesarias y tienen su utilidad, pero, salvo que se consideren un fin absoluto, si se transforman en objetivos, además de perder su valor indicativo, pueden acabar convirtiéndose en un obstáculo para la mejora real de la educación; pues, como decía, no se trata sólo de que estemos ante una estrategia técnicamente discutible, sino que con su aplicación perturba notablemente el proceso de transmisión y adquisición de conocimientos. Como viene ocurriendo ya en muchos casos, la centralidad de los resultados transforma la enseñanza en mera preparación para los exámenes y a los centros escolares en una especie de autoescuelas, desnaturalizándose de esta forma el sentido de la educación.

Aun haciéndonos cargo del poder mediático de los resultados escolares y de la influencia de los modelos tecnocráticos de gestión, es necesario analizar seriamente cuáles son las consecuencias reales de estas políticas educativas, en vez de asumir acríticamente cualquier estrategia. Ahora que se alaba tanto la excelencia de la evaluación, sería bueno que los políticos evaluaran con rigor y sin sectarismo cuáles son los efectos prácticos de sus decisiones. Desde luego, la sinceridad de esa reflexión requiere como punto de partida asumir que los que discrepan no lo hacen de mala fe y que también pueden tener razón.

4.7.11

Evaluar para ¿conocer y mejorar?



En este enlace os dejo los resultados de las famosas Pruebas de Diagnóstico (¿?) que la Consejería aplica cada año.






Es un enlace a la página de la Agencia Andaluza de Evaluación Educativa que se dedica a estos menesteres. La verdad es que llama la atención, al menos a mi, que el lema de esta agencia sea Evaluar para conocer y mejorar, ya que la evaluzación corresponde al profesorado y las mejoras que deban surgir de lo detectado en ese proceso también corresponde al centro y cada docente en particular. Por ello ¿qué sentido tiene esta agencia que además no es independiente de la empresa? ¿Acaso va a promover una mayor implicación de su patrón en las necesidades que no son estrictamente propias de cada centro?






Si para hacer una evaluación no tenemos en cuenta las zonas donde se hacen (rurales, deprimidas, ciudades dormitorio, núcleos residenciales de clase media y/o alta,...), si no tenemos en cuenta las circunstancias propias de cada evaluado (que sí se tienen en cuenta en su evaluación "oficial" de cada trimestre y curso), si no se incluye la variable de los recursos humanos que la administración pone en cada centro, si tampoco se tiene en cuenta los recursos didácticos de que se dispone,... si en definitiva se excluye todo aquello que puede "molestar" o "dañar"a la empresa en los resultados obtenidos, el informe final estará destinado a dar la visión que la propia empresa quiere tener, o lo que es lo mismo, su responsabilidad en los resultados es casi insignificante.






Llevamos cinco años de Pruebas de Diagnóstico sin que aún haya un criterio de actuación por parte de la administración en lo que se detecta. Un año se mejora en Lengua y al siguiente se baja pero se sube en Matemáticas ya que se actúa de forma parcializada según lo que cada año va sugiriendo el informe, aunque eso sí siempre se insta a cda centro a modificar algo para el año que viene y no a hacer un planteamiento a medio plazo que de verdad diera resultados y en el que se incluyera las aportaciones que todos y cada uno de los implicados en un proceso de enseñanza aprendizaje deben poner sobre la mesa, es decir, qué debe poner cada docente, cada familia, cada administración y cada centro en conjunto. Y por qué no se hace esto. Probablemente porque entonces se trabajaría en un modelo educativo tendente a formar ciudadanos y ciudadanas y no sé, en las circunstancias que vivimos, si eso interesa a la administración.

29.6.11

Adiós Rockberto



Tarde, el puñetero trabajo te impide acercarte a lo que te gusta, me entero de que Rockberto, el cantante de Tabletom ha muerto.

Cuántas buenas horas me ha deparado escuchar Tipos Duros, Reggae las macetas, Paco, o aquel primer Pescaito Frito por el que muchos de mi generación nos acercamos a ellos y hemos estado 35 años siguiéndolos. Sin ir más lejos ayer escuchaba el magnífico directo del disco Vivitos y Coleando. Mañana en el trabajo sonará todo el día.

Allí donde esté seguro que se encontrará a Silvio y seguirán dando guerra por los bares del lugar.

Me queda, nos queda, su música.

Os dejo esta semblanza sacada de Efe Eme, y que firma el periodista HÉCTOR MÁRQUEZ.




Era de la misma estirpe de los corsarios que vivieron sin poner fronteras a todo lo que podía entrar o salir de su cuerpo. Roberto González, Rockberto, fue el alma ácrata y dulcemente incómoda de una ciudad donde el anarquismo la chispa genialoide y la indolencia se encuentran en la base misma de su ADN. Murió a las 4 de la madrugada de hoy domingo, 12 de junio, tras cerca de tres semanas en la UVI del Hospital Clínico de Málaga. Murió de decir basta, por su mala salud de hierro, por su tendencia inquebrantable a seguir su camino de losetas amarillas de bajada, porque ya no había forma de que el coche arrancara una vez más.

Cantante de voz de graja y perfil de chamán de Tolkien, contrahecho y chulo como un ocho, Roberto fue cofundador junto con los hermanos Perico y Pepillo Ramírez –guitarra y vientos del grupo– de uno de los grupos más genuinos de rock que el Sur español haya creado nunca: Tabletom. Tabletom fue fundado a finales de los años 70 al socaire del espíritu libertario y underground que había surgido en otras plazas andaluzas, Sevilla sobre todo –con sus Smash, Silvio y, posteriormente, Veneno–, y en Cataluña. El grupo se sustentaba en el carisma poco justificable de Roberto, cuyo innegable espíritu rockero contrastaba con la fragilidad de su voz de lija. Una voz que fue destrozando paulatinamente en potencia como fue cultivando en matices de agonía. Tabletom siempre tuvo una existencia tan errática como inquebrantable: “inoxidable” era el adjetivo favorito del grupo y de Roberto.

La anarquía de su gestión musical y comercial hizo que no se conociera y se apreciara su obra fuera de su ciudad natal como hubieran merecido. Realmente no fue sino hasta que Extremoduro hizo en “Agila” una versión del clásico del grupo, escrito por Roberto, ‘Me estoy quitando’ (en referencia a unas declaraciones de Camarón, buen amigo de la trinidad fundacional de Tabletom, con respecto a su adicción a la heroína: “me estoy quitando, me estoy quitando, sólo me meto de vez en cuando”), que el público del rock fuera de Málaga y Andalucía comenzó a tener noticias de aquel grupo liderado por un cantante tan caótico como genial. Así descubrió a un grupo compuesto por músicos excelentes pero incapaz para crear una carrera medianamente sometida a las exigencias comerciales de la industria discográfica.



Aunque algunos medios lo asociaban al Nuevo Flamenco, quizás por su amistad y cogeneración con los Veneno, Raimundo, Camarón o Silvio, su estilo musical estuvo más cercano al rock progresivo de tintes jazzísticos propios de Soft Machine o Van der Graaf Generator. Eso sí, el espíritu de sus aires sureños no había quien se lo quitara. Rockberto era un rockero flamenco al que le costaba un mundo entonar tanto una bulería como un cumpleaños feliz. Su producción fue, como su vida, dispar, plagada de silencios temporales y llena de grandes iluminaciones, fogonazos de genialidad en canciones a veces escritas por él, a veces adaptadas de las letras del poeta malagueño Juan Miguel González, un escritor fabuloso, tímido y tardomodernista, dotado de tal precisión métrica, acracia espiritual y melancolía por el paso del tiempo, que casi se convirtió en la voz literaria de Roberto. Discos como “Mezclalina”, “Recuerdos del futuro”, “Inoxidable”, “Tabletom”, “La parte chunga”, “Rayya”, “Vivitos y coleando”, “7000 kilos”, “Lo más peor de Tabletom” o el último editado, en 2008, “Sigamos en las nubes”, varios de ellos publicados por Nuevos Medios, han contribuido a dejar constancia de su obra. Desde los primeros años noventa, Tabletom fue logrando un estatus de respetables y veteranos rockeros que no fue a más por la perenne dificultad de trabajar con Roberto con algo más que dos horas por delante.

Pero, aunque tienen trabajos grabados muy buenos, ningún disco fue capaz de recoger del todo la magia de Tabletom, que no era sino la magia de Roberto rodeado de unos músicos excepcionales, varios profesores de conservatorio, y del espíritu constante de su amigo Perico Ramírez, guitarra, compositor principal y cofundador del grupo, con quien siempre estaba discutiendo, como un hermano mayor cuando intenta que su díscolo hermanito no se acabe antes de tiempo. Como Curro Romero, Roberto fue tan capaz de grandes espantás que duraban semanas trufadas de actuaciones penosas, como de momentos sublimes y llenos de inspiración. Pero todo, su tormento y su éxtasis, se lo hizo siempre encima, sin ocultar nada. Roberto se convirtió en un icono de su ciudad, en un personaje entrañable que lo mismo te pedía diez euros que te regalaba alguna de sus certeras reflexiones sobre la existencia llenas de humor y sabiduría. Era una gloria sin pedestal ni corona, porque si los tuviera, los habría empeñado. Un personaje al que muchos confundían con un cartonero o un “homeless”, pero que era más digno que todos los reyes juntos, el escudo y el símbolo de la resistencia a una vida que pretende que vayas renunciando poco a poco a tu espíritu libre.

Nadie le hizo nunca un homenaje oficial a Roberto, posiblemente porque no había político que se atreviera a que Roberto le recordara su desnudez de rey vanidoso en cualquier momento. Pero sus fans y seguidores, que crecían y crecían entre generaciones que compartían su espíritu libertario, su ingenio socarrón y su militancia cannábica, le han homenajeado siempre con conciertos, páginas web, artículos, camisetas, caricaturas, y le han seguido allá donde fuese.

Fue genio y figura hasta el final. Ingresado alrededor del día 25 de mayo pasado en el Hospital Civil de Málaga, porque ya no le quedaban pulmones, la circulación le corría como un desastre y su cuerpecillo de Diógenes estaba tan achicharrado que no sabía cómo pedirle una tregua a su inquilino, González vio cómo su espíritu y sus canciones servían de inspiración a los recientes movimientos ciudadanos que reclamaban una democracia real. Durante su estancia en la UVI del hospital llegó a mejorar levemente. En una de ésas, declaró con su enorme socarronería a un amigo que fue a visitarlo y le contaba sobre los movimientos ciudadanos contra los privilegios de una clase política a la que ya ni siquiera se tomaba de la molestia de despreciar: “cuando sarga de aquí”, dijo mirando los tubos que le mantenían con vida, “voy a escribir una canción sobre mí: el hombre enchufado”.

No. No la llegó a escribir. Esta tarde varias generaciones de abuelos, padres e hijos semejantes en su peculiar manera de entender la libertad, la transgeneración malaguita tabletonera, le tributaron un adiós en el cementerio de Parcemasa. Allí los miembros de Danza Invisible, de Los Perrillos, el amigo y maestro Kiko Veneno, el poeta Juan Miguel González, todos los componentes que son o han sido de Tabletom y más de 200 personas ocuparon una capilla, pusieron una foto de un Roberto juvenil y aún sin cicatrices en el altar y cantaron Málaga como otros hubieran cantado el Cordero de Dios. Un documental de próximo estreno sobre el grupo, realizado por el músico y amigo Salvador Marina, será el último testimonio filmado de este titán del vive y deja y vivir, que gastó su salud sin miramientos porque para eso era suya.

Es el momento de que suenen canciones como ‘Somos tipos duros’, ‘El vampiro’, ‘Guadalmedina’, ‘Algo así como un tango’, ‘Reggae del amor’, ‘La parte chunga’, ‘Málaga’ o ‘Pescaíto Frito’. Roberto González, antiguo contable de un banco, lector inteligente cuando no estaba en el más acá, filósofo de barra y calle, cantante con una cuerda vocal más ronca que Tom Waits en subida de bourbon, humorista espontáneo, más rockero que Van Morrison y más flamenco que La Paquera, libertario, drogota, confundador de Tabletom, mito y símbolo a su pesar, ha muerto en Málaga a los sesenta años porque ya no le quedaba más vida que gastar en los bolsillos. Dicen hoy muchos que ahora empieza su leyenda. No es exacto: Roberto ya nació legendario. Y se bebió de un trago todo el título.

[Héctor Márquez es periodista, escritor y gestor cultural. Creador y director del ciclo La Música Contada.

Aún tenemos razones para creer en la Educación.

Después de lo de ayer y aprovechando el final de curso en el que, afortunadamente, podemos desconectar y cargar las pilas, os dejo este vídeo que rezuma optimismo y creatividad por los cuatro costados. Lo han realizado los compañeros y compañeras del colegio canario María Rosa Alonso, a los que felicitamos por este trabajo refrescante e ilusionante que nos han dejado.

Aún tenemos razones para creer en la Educación, con mayúscula y con minúscula.

28.6.11

La escuela es "asín". (VI)



Encuentro en este blog los artículos que os copio a continuación. Cualquier parecido con la realidad podría quedarse corto. En fin, leedlos y pensad si alguna vez habéis visto o vivido algo parecido. Yo me temo que sí.









CONCIENCIA DE CLASE


Doy Inglés en un Centro de Actuación Educativa Preferente de Sevilla. Cualquiera que se dedique a esta profesión puede suponer que aquí los niveles son bajos y que hay problemas serios de disciplina... Pues no.
Un señor entra a mi clase. Explico algo de teoría (lo mínimo) y hacemos unas actividades. La atención de la mayoría de los alumnos, como es habitual, brilla por su ausencia. Unos se insultan. Otros interrumpen cada dos por tres. Los hay que tardan un rato en sacar el material o que pasan el tiempo haciendo dibujos. Una llama a gritos por la ventana a no sé quién que está en el patio.
Al señor no se le ocurre otra cosa que empezar a hablarles en inglés. Ellos responden a todo que yes, que yes. Al momento se percata de que no le entienden. Se enfada y se va del aula mientras los niños preguntan quién es ese tío, del que han pasado bastante cuando les ha preguntado. Por lo visto ha ido a hablar con la Dirección, indignadísimo, porque no concibe un nivel tan bajo y un comportamiento semejante del alumnado. Lo mejor es que me achaca a mí la culpa de todo. ¿Dónde se pensaba este hombre que había entrado? Parece que no sabe qué es un grupo bomba ni lo que es un centro como el nuestro.
Definitivamente, el Inspector no tiene ninguna conciencia de clase.


VISITA DE INSPECCIÓN


El señor inspector nos pide la programación a todos los miembros del departamento. Se nos mete en clase, nos pide las adaptaciones, programas de recuperación, de refuerzo y cualquier cosa que se le pasa por la cabeza. Después de todo esto comprueba que yo voy con retraso respecto a mis compañeros de departamento, porque aún estoy en el tema 2 mientras que ellos ya tienen avanzado el 4. Ni siquiera puedo decir que a partir de ese momento ese señor empiece a cuestionar mi trabajo y profesionalidad, porque lo que realmente ocurre es que directamente me dice que no sé hacer mi trabajo y que me va a abrir un expediente por ello. No doy crédito a lo que estoy escuchando. Le digo que en ninguna normativa pone que te puedan expedientar por algo así. Insiste en que sí que se puede y que lo hará.
Mi estado de nervios inicial va dando paso al de rabia e indignación. Tras hablar con varios compañeros, decido ponerme en contacto con el sindicato USTEA. Afortunadamente su intervención es determinante para que la cosa se paralice.
La cacería ha comenzado y no usan balas de fogueo.


LA REALIDAD SUPERA LA FICCIÓN


(Interior de una sala de reuniones. Asientos cómodos y de primera calidad. Hombres, muchos hombres.)
DELEGADO: Os he reunido para transmitiros una directriz capital para el éxito de nuestro sistema educativo. (Pausa. Observa a su auditorio.) Vamos a hacer un estudio pormenorizado del número de alumnos y alumnas que aprueba cada profesor. Trabajaremos con datos concretos y porcentajes de aprobados a nivel andaluz. Y es aquí donde vosotros jugáis un papel imprescindible: vais a estar encima de quienes no lleguen a la media de aprobados. Vais a aburrirles a papeles, informes, reuniones... Entraréis en sus clases por sorpresa. Les mandaréis que hagan los cursos más peregrinos del CEP. Les pediréis de todo, por absurdo que sea, pero que acaben aprobando o les irá mal, muy mal. (Los inspectores se incomodan en sus asientos. Uno levanta la mano.)
INSPECTOR 1: ¿No es un poco excesivo?
DELEGADO: ¿Excesivo? Que sigamos siendo el hazmerreír de España y de Europa en el Informe PISA, eso sí es excesivo. Y no podemos volver a permitírnoslo. Hay que reducir el fracaso escolar como sea. ¿Entendido? Como sea. (Pausa. El aire se puede cortar.)
INSPECTOR 2: Quizás no sea esa la mejor forma de reducir el fracaso escolar.
DELEGADO: Vosotros no estáis aquí para decidir, sino para ejecutar. Las decisiones vienen de arriba y no son discutibles. Asunto concluido. No se hable más. Esto es lo que hay.
(Algunos inspectores muestran su malestar, pero son los menos. La mayoría asume disciplinadamente el discurso, sin cuestionarlo siquiera. Es la hora de la pausa.)


(Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia)

23.6.11

Reglar: legislar para controlar la educación



Bien vale, para la tranquilidad mental y profesional de un docente de a pie como quien esto escribe, que todo un coordinador de los informes PISA tenga a bien reflexionar sobre el grado de control al que estamos sometidos los y las docentes y el sistema educativo general. Más o menos aquello de dejar todo atado y bien atado que dijo, hace años, el dictador.

Poco ha cambiado el sistema desde entonces en este aspecto y si ha habido algún cambio ha ido siempre más en la dirección de controlar desde arriba lo que se hace no sea que desde abajo se vaya a desmadrar el sistema y nos salga algo que no queremos. Claro, que viendo lo que hay, uno se extraña que bajo ningún concepto, cifra, análisis o lo que se quiera de todos esos resultados que nuestra educación ofrece desde distintos estudios, informes, pruebas, etc... nunca se haya apostado por detectar problemas y proponer soluciones desde cada centro y cada aula, y que el sistema se adapte a esas realidades y no las realidades al sistema.

Algo parecido viene a decir este artículo publicado en el diario Público. El final es de manual.

"La educación española está demasiado reglada"
Andreas Schleicher, coordinador del Informe PISA sobre educación, lamenta el aislamiento de los docentes en España


FERNANDO VICENTE SEVILLA 22/06/2011

Nacido en la fría ciudad de Hamburgo, puerto del norte de Alemania, Andreas Schleicher llegó ayer a una tórrida Sevilla para romper los esquemas de los parlamentarios andaluces. Estos querían oír las explicaciones del coordinador del Informe PISA de la OCDE sobre los reiterados malos resultados del sistema educativo español y lo primero que hizo fue romper mitos.

Sostiene usted que en España los profesores no están mal pagados.

Absolutamente. En términos comparados, España no invierte poco en educación y trata bien a sus profesores. El problema es que no les proporciona el tipo de ambiente laboral que se da en los sistemas educativos que mejor funcionan y que gastan su dinero de otra manera, dando prioridad a la calidad de los profesores sobre el tamaño de las aulas.

¿El problema está en el profesorado?

España debe asegurarse de atraer a los mejores profesores para crear las aulas más exigentes y de conseguir a los mejores directores para las escuelas más difíciles. Debe movilizar sus recursos para crear un ambiente en el que todo el mundo pueda progresar, en el que los profesores aprendan de los profesores, las escuelas aprendan de las escuelas

¿Cómo se hace eso?

Primero abandonando un sistema que ha sido muy reglado, de los que más en la OCDE, que les impone a los profesores no sólo qué hacer sino también un currículo sobrecargado. E instaurando otro que ponga el énfasis en la capacidad de los estudiantes para extrapolar lo que saben y aplicar sus conocimientos. Con un currículo tan extenso y detallado los profesores tienen que dedicar la mayor parte de su tiempo a recorrer su contenido, sin poder entrar en él con profundidad. En los sistemas con más éxito aprendes menos cosas con mayor profundidad y aprendes a usar ese tipo de conocimientos.

¿Y después?

Apostando por crear una carrera profesional. Ahora mismo el ambiente es más el de un entorno industrial, en el sentido de que alguien te dice lo que hacer y lo haces. La profesión médica es un buen ejemplo de cómo se crea conocimiento desde la misma profesión. A los médicos no les decimos lo que tienen que hacer, sino que les dotamos de la competencia profesional y les decimos qué objetivo deben conseguir.

La primera propuesta del candidato socialista a las generales, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha sido aplicar a la educación el sistema de acceso a la sanidad.

No conozco ese sistema, pero sí puedo decir que la profesionalización es clave.

Pasan un duro examen de selección inicial y luego se forman en los hospitales

Exactamente. En los mejores sistemas la educación del profesor se realiza fundamentalmente en la escuela, no en la Universidad. En Finlandia van a la Universidad el primer año y en el segundo ya van a una escuela a trabajar con otros profesores.

Y allí también estarán mejor pagados que aquí

De hecho, en términos de PIB, en Finlandia ganan menos. Atraer a los mejores a la profesión educativa es muy importante, y no se trata tanto del salario como del tipo de ambiente. Es el tema de las perspectivas profesionales, de la diversidad profesional, del potencial para aprender de otros profesores, de que el buen trabajo sea reconocido En definitiva, que exista una carrera profesional.

¿Y ahora no lo hay?

En España el profesor trabaja aislado en su aula, sin apenas relacionarse ni intercambiar experiencias. Hoy, un profesor que empieza enseñando matemáticas, 25 años después sigue enseñando matemáticas.

18.6.11

Increíble pero cierto.

Os aseguro que me ha dado un patatús de satisfacción al leer esto. No sé cómo lo han hehco pero os aseguro que me pongo a verlo. En principio FELICIDADES a este grupo de docentes. Se agradece poder hablar de cosas positivas en momentos como los actuales.


Un instituto de Leganés reduce a la mitad el fracaso escolar en cuatro años
EFE

El instituto Julio Verne ha logrado en cuatro años bajar a la mitad la tasa de fracaso escolar al terminar la ESO, con un modelo educativo y de convivencia activo, impulsado por la dirección y basado en atención individualizada, clases amenas, implicación y satisfacción del profesorado.

"No vendemos humo. La escuela pública mejora no sólo con dinero, sino con actitud. Muchas veces nos perdemos en ideología y zarandajas", enfatiza el director, Juan José Nieto.

Así, el fracaso escolar, asegura, ha bajado al 14 por ciento y los repetidores de primero de ESO al 13 por ciento.

No es de la noche a la mañana, sino por el esfuerzo del equipo humano y la mejora de instalaciones, explica Nieto, que lleva siete al frente del centro.

Para evitar males en la secundaria, agrega, también que hay que reforzar la educación en primaria, donde un factor negativo puede ser el envejecimiento de maestros.

Este centro de Leganés es un "ser vivo" formado por un millar largo de alumnos de ESO, Bachillerato, FP y Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI) y un centenar de docentes, siempre atentos a programas nacionales y europeos de movilidad e intercambio.

Pero también se implican, al menos una parte, fuera del aula: un mercadillo para un viaje de estudios, una feria del ocio, la Jornada Mundial de la Juventud o la construcción de un colegio en Kenia.

Además, se organiza una escuela de padres, otra de alimentación o se da formación sobre acoso en la red.

El proyecto estrella cumple seis años: la tutoría personalizada para los muchachos (unos 85) con más problemas personales, sociales o académicos, a cargo de profesores voluntarios que "luchan" por recuperarlos antes de que acaben expulsados.

"Es importante que los alumnos perciban que los quieren", asegura Nieto, que saluda a estudiantes por el nombre o les pregunta por cuestiones personales mientras recorre con Efe aulas, laboratorios y talleres, donde el orden y la limpieza son norma.

Además, se trabaja el aprendizaje "colaborativo", en el que los alumnos con más capacidad ayudan a otros.

Entretanto, los grupos de PCPI "progresan adecuadamente", también gracias a la implicación docente.

El factor humano es fundamental: equipos directivos que tiren y enseñantes que se lo crean, pero hay que incentivar en la carrera profesional o económicamente a quien se esfuerza, apostilla el director, que preside la plataforma "Mejora tu escuela pública".

Maribel, la coordinadora del primer ciclo de ESO, subraya que los profesores se sienten respaldados por la dirección en sus iniciativas; ella trabaja "muy a gusto" y busca que los alumnos se sientan igual.

Y Victoria, psicóloga y profesora de Formación y Orientación Laboral, destaca la calidad humana y el liderazgo de la dirección y remata: "La clase tiene que estar impregnada de inteligencia emocional".

La jefa del Departamento de Orientación, Sagrario Jiménez, asegura que existe, en general, predisposición del claustro para implicarse. Si alguien no está dispuesto, "pronto se deja llevar por la mayoría".

Según la encuesta interna del curso 2009-2010, contestada por 46 docentes, el 92 por ciento estaba satisfecho de trabajar en el centro y el 98 por ciento valoraba la facilidad de comunicación con el equipo directivo.

Aparte, el centro dispone de medios materiales, a los que simplemente hace falta sacarles partido, dice el director, aunque el 43,5 por ciento de docentes encuestados consideraba que los recursos no eran suficientes.

¿Y qué es lo mejor para los alumnos? "El ambiente, nos tratan con respeto; la cercanía de los profesores". Es, al menos, lo que opinan algunos.

Los muchachos tienen que venir relajados, a disfrutar, corrobora el coordinador de actividades extraescolares, Juan Limón.

Apenas hay absentismo y se intenta atajar rápidamente cualquier conflicto entre alumnos.

"Las actividades extraescolares son un medio para que interioricen las normas de convivencia", precisa Nieto. Y Limón añade que se les inculca que representan al instituto vayan donde vayan.

"Es como una gran familia", resume Estrella, que regenta la cafetería y es madre de una antigua alumna y de una estudiante de Bachillerato.

17.6.11

Docentes de diverso nivel: error subsanable



Esta noticia que os dejo, y que publicó en su día Diario de Cádiz, viene a mostrar el error que se sigue cometiendo dentro del sistema educativo al mantener como docentes a personas que no se han formado específicamente para ello, salvo que consideremos formación al antiguo CAP o a un proceso de oposiciones, y a la vez a personas cuya formación científica en muchas materias deja que desear.



Desde hace años hay personas que venimos defendiendo que el docente debe tener, independientemente del nivel que imparta, una sóla y sólida titulación, la de docente. De nada sirve argumentar que es más necesaria una formación científica mayor para Bachillerato que para Educación Infantil. ¿Es acaso más difícil explicar Física en 2º de Bachillerato que hacer que un chaval de 1º de Primaria entienda que a 1 le podemos quitar 4? Evidentemente me parece infinitamente más difícil enseñar (bien) a leer que trabajar los sintagmas o las proposiciones subordinadas y sin embargo se cobra menos, se tiene menos prestigio si eres docente en primaria que si das clase en Bachillerato. Y a raiz de esto me planteo ¿no afecta a los alumnos/as de niveles más altos que la formación pedagógica de sus docentes sea más reducida? ¿no afecta a los niveles más iniciales del proceso educativo que la formación científica de sus docentes sea menor? Entonces ¿por qué no apoyar un cuerpo único de enseñantes? Yo no lo entiendo pero tampoco encuentro nadie capaz de explicarmelo.




Os dejo el artículo en cuestión.



"Filóloga, pero no maestra"
Educación despide, a falta de un mes para acabar el curso, a una profesora de Primaria de un colegio de Chiclana al descubrir que no tiene el título de Magisterio

Pedro Ingelmo / Cádiz 04.06.2011

Raquel E.H. es una profesora competente que tiene una licenciatura en Filología y sabe alemán en un colegio bilingüe de Chiclana que oferta educación en español y alemán. Raquel es tutora (era) de 1ºA de los niños de Primaria del CEIP Nuestra Señora de los Remedios. En abril se descubrió, es más, lo descubrió ella, que tenía una pequeña limitación. Consistía en que Raquel, muy querida por niños, padres y compañeros, no tenía la carrera de Magisterio. No podía ser la tutora de estos niños. ¿Era buena en su trabajo? Sí. ¿Sabía alemán? Sí. ¿Tenía el título de Magisterio? No.

Sobre esta base se ha generado un miniescándalo en el mundillo de la educación, un miniescándalo que fuentes de la delegación provincial reconocen: "Pues se pasó, no se sabe muy bien cómo. El personal es tan extenso, se mueven tal cantidad de solicitudes y, de repente, te encuentras con que tienes un colegio que oferta alemán y no hay personal con conocimientos de alemán, por lo que acudes a una bolsa general. Los controles fallaron, es cierto. No fue culpa de nadie. La profesora empezó su trabajo en el centro, su trabajo lo hacía bien y nadie se percató que no tenía esa titulación. De hecho, nadie se hubiera dado cuenta si ella misma no hubiera alertado de su titulación. Ella puede aspirar a un puesto en Secundaria, pero no en Primaria", explican desde la delegación de Eduación.

La profesora ha recibido todo el apoyo de sus compañeros y la indignación se elevó al claustro, que manifestó su indignación por elevación. El problema no era Raquel, nunca lo había sido. Redactaron lo siguiente: "Los verdaderos protagonistas de la Educación son los niños y las niñas, y seguiremos desempeñando nuestra labor de la mejor manera posible a pesar de los múltiples obstáculos que nos encontramos en el día a día, incluyendo los que crea nuestra propia administración". Lo firman 46 profesores del centro. Porque el caso de Raquel, con todo el error a sus espaldas, lo que estaba trasluciendo era un malestar mucho mayor.

De hecho, el equipo directivo del centro se mostró dispuesto a dimitir cuando, a finales de curso, la tutora de 1º quedaba fuera por un error que a ellos les parecía que se podía subsanar pero una vez acabado el curso, "atendiendo más al sentido común y no a razones meramente burocráticas".

La delegación de Educación no puede evitar encogerse de hombros: "Si conocemos una situación que es irregular, si sabemos y comprobamos que la chica está haciendo bien su trabajo, si tenemos esos datos en nuestra mano… es que no podemos hacer otra cosa. Mirar hacia otro lado es incurrir en una ilegalidad a sabiendas. Y quizá sea injusto, pero no es eso de lo que estamos tratando, si no de lo que dice la norma".