6.2.14

Día "D" la paz. Dos propuestas

Pasó ya ese "Día D" que, como otros tantos, pervive en el calendario escolar y a fuerza de repetirse, casi por decreto, ha perdido su sentido.

El día de "la paz", como se conoce al DENIP, ha pasado a ser un día de palomas, cantos, lip dubs  y poca o muy poca reflexión. Pero parece que eso es lo que nos toca. Celebrar y que quede constancia aunque los que celebran no se enteren muy bien de qué va aquello, con lo que poco o ningún sentido tiene la celebración. Digo yo, claro.

Como uno lee de vez en cuando cosas interesantísimas no he podido sustraerme al deseo de compartirlas. Hablan por sí mismas. Una es un artículo del poeta jerezano Francisco Bejarano, publicado en Diario de Cádiz el pasado Jueves.. Exquisito en el fondo y en las formas (aunque he de decir que habría ciertos puntos de desacuerdo) y un punto de partida para analizar qué se hace y sobre todo qué se persigue con este tipo de celebraciones.

El segundo es un vídeo terrorífico. Nada hay que genere más violencia que el dotar a los demás de valores positivos o negativos según nos han dicho otros. Aconsejo verlo hasta el final. A lo mejor el curso que viene el día "D" la paz tiene otro sentido.

La paz de los escolares

FRANCISCO / BEJARANO
HOY se les hablará a los escolares de la paz abstracta, la que todo el mundo defendería y pocos discuten. También se les habla con frecuencia de otra abstracción: la libertad, pero no enseñan a relacionarlas. Entre las facultades de un hombre libre está la de elegir y no siempre opta por el bien y la paz. Las leyes naturales tampoco ayudan a conseguir la paz a toda costa y sean cuales sean las circunstancias. Es de temer que no se invite a los alumnos a ser futuros hombres pacíficos, sino pacifistas. Un pacifista, figura reciente, desconocida en las repúblicas bien concertadas, es un pacífico con ideología y, por tanto, contradictorio: lo mismo se deja encarcelar y aun matar, como un mártir laicista, por no empuñar un arma para defender su casa, que rompe escaparates y cajeros para conseguir por las malas lo que no ha sabido conseguir por las buenas.

Ser pacífico es una conquista del espíritu que conduce a una convicción estable, mientras que las convicciones ideológicas son tan inestables que apenas se les puede llamar así. Por eso sería recomendable que la jornada de hoy empezara con una charla sobre El señor de las moscas, del nobel Golding o, quizás mejor, la proyección de cualquiera de las dos películas del mismo título, la de Peter Brook o la de Harry Hook. Seguiría el psicólogo de cada centro con unos comentarios, adaptados a la edad de los alumnos, sobre El mal o El drama de la libertad, de Safranski. (Les tengo mucha devoción a los psicólogos por el empeño infructuoso que ponen en conocer el alma humana.) Toda la tarde se dedicaría a jugar al experimento de Philip Zimbardo: una cárcel ficticia en la que unos alumnos harán el papel de presos y otros de carceleros, a ver que sale en tan poco tiempo.

Doy estas ideas sin ánimo de empañar un día tan bonito como el de hoy en los colegios. Lo hago con predisposición favorable hacia la paz y los pacíficos, y porque sabemos que las enseñanzas cogidas con alfileres ideológicos no perduran. Sería de lamentar que cuando los escolares dejaran de estar vigilados por sus profesores para cortar cualquier violencia entre ellos, compensaran sus frustraciones en la vida adulta con los placeres de la adrenalina de la cólera. Si la maldad y la crueldad humanas son frutos de la libertad de elección del hombre, qué mejor que educarlos para elegir la paz y la libertad, dos conceptos que habrá que enseñarles a manejar previamente.


VIRAL RACISMO EN MEXICO



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