29.10.13

LOU REED. Cuando un maestro se va.

Porque la educación no sólo está en las aulas...A veces más fuera de ellas.


28.10.13

De docentes esquiroles y "maestros yoyas".

Reflexionando sobre la incidencia de la huelga de enseñanza del pasado Jueves no me reparo en decir que, como en las últimas movilizaciones, la huelga ha sido una huelga de estudiantes (que no asisten al centro escolar) pero no de docentes que sólo en una exigua minoría la secundan.

Vaya desde aquí mi gratitud a esa minoría vocinglera que aún intenta dejar oír su voz, frente a esa mayoría silenciosa (y no copio al presidente del gobierno) que mira hacia otro lado con las excusas más variopintas, y que lleva haciéndolo desde mucho antes de la crisis que parece ser es ahora lo más novedoso a la hora de justificar el quedarse en el centro con los compis mientras alumnado y un puñado de compañeros/as lucha por ellos/as.

Pues bicheando por internet me encuentro con este portal latinoamericano, Colombia Digital, y en el que me aparece esta reflexión de un compañero allende los mares, Álvaro Rodríguez, y que paso a copiar íntegra. Si lo queréis ver en el lugar original este es su enlace.

¿Hasta cuándo los maestros ‘yoya’?

¿Cuál es el papel del docente en la nueva era de la información?
Hace 12 años opté por un camino y por fortuna he tenido la oportunidad en ese recorrido de vivir y compartir experiencias muy interesantes que me han ayudado a discernir, reflexionar, construir y replantear en muchos momentos mi profesión y vocación: ser maestro.
Una vocación que implica una misión muy especial, la de compartir en el aula, en la escuela o desde el espacio donde el docente esté inmerso. Más allá de transmitir conocimiento en una cátedra, el objeto esencial de este oficio es formar integralmente a niños y jóvenes que sean capaces de interpretar sus contextos, de tomar decisiones y luego transformarlas, pero sobre todo brindarles las herramientas que mejoren la calidad de sus vidas y entornos gracias a la creatividad y emprendimiento orientadores.
Durante algunos años el maestro era sumamente valorado por la sociedad y en algunas comunidades era uno de esos personajes que definían, proponían y orientaban a la comunidad. Infortunadamente, con los años y muchas políticas públicas definidas desde los escritorios de Bogotá, donde brilla el desconocimiento del contexto de nuestros municipios y sus realidades, han terminado afectando la dinámica de una profesión que desafortunadamente, cada día está más devaluada a causa del abandono gubernamental, por conformismos y simpleza de algunos profesores.
Independientemente de los errores estatales y la indiferencia de la sociedad, hay un 'cáncer' que está acabando con la docencia y sobre todo con la posibilidad de subir los indicadores (otro mal nacional) de mejoras en la calidad: (son) las prebendas que aún se tiene con algunos maestros. Es lamentable encontrarse con personajes que reciben dos pensiones y con un salario aún en los corredores de nuestras instituciones educativas, simplemente esperando que se cumpla la jornada laboral sin buscar trascender e impactar en los procesos de enseñanza-aprendizaje de sus alumnos.
Algunos de estos docentes (por fortuna se rescatan un puñado de esos pensionados que aman el oficio) están dedicados a retrasar los procesos, vituperar a estudiantes, añorar y defender la pedagogía tradicional restándole espacio a nuevos enfoques, con supuestos estudios y especializaciones que solo se ven reflejados en los cheques mensuales y totalmente impositivos frente a las nacientes posibilidades pedagógicas que el universo educativo ofrece.
Es fácil identificarlos con frases como: "Yo ya me voy a jubilar (por tercera vez)... yo ya me quemé muchos años... yo ya no cambio y yo ya...para todo". Es cierto que ese 'yoyaismo' no es un delito y que sus pensiones las han alcanzado, cobijados por decisiones gubernamentales que no recaen en la ilegalidad y muy seguramente estos pesos mensuales fueron muy bien ganados, pero es lamentable que mantenerlos en la escuela sea perjudicial para los procesos educativos de esta y su quehacer pedagógico.
Qué bueno que el Ministerio de Educación a través de las Secretarías de educación replanteara los beneficios de seguir conservando esos 'pozos de sabiduría' que ya están secos, y por el contrario, les permitan dedicarse a disfrutar de sus merecidas pensiones. Las instituciones y los formandos necesitan de maestros positivos, con actitud, con capacidad de aprender y compartir y sobre todo de enseñar acorde a las necesidades de la sociedad y las herramientas que aparecen a diario.
Ojalá en nuestro sistema educativo encontremos otro tipo de maestro 'yoya', que siempre tenga en su actitud y sus labios la disposición de afirmar: "yo ya quiero trabajar, yo ya quiero aprender y yo ya quiero innovar".

Álvaro Rodríguez
Asesor en proyectos de TIC y educación para el desarrollo social

26.10.13

LOMCEando

Pues eso, tras las movilizaciones de esta semana pasada, aquí ando dejando por todos lados cosas contra esta ley. Espero que al menos nos distraiga del mal rato.

Aquí, más abajo, os dejo este vídeo con un magnífico Cantar de Ciego , un romancero que decimos en Cádiz, que en la más pura tradición literaria castellana nos deja un retrato crítico de la LOMCE.

video






22.10.13

Enlazando desde El Pizarrín.

Ayer, en unas Jornadas de Igualdad se nos descuelga la político de turno y hace referencia a Bolonia (entendmos el famoso y ya casi olvidado Plan Bolonia) como eje vertebrador de la mejora en la eliminación de desigualdades. ¡¡Y se queda tan ancha!!

En fin, os dejo un par de enlaces que creo os pueden ser interesantes. El primero es una artículo de Francisco Muñoz de la Peña publicado en En Marcha con las TIC de Extremadura y que viene a explicar cómo crear Videocuestionarios usando Google Drive. A mí me ha dejado pensando en uno.


En segundo lugar, de Pere Marques, maestro de cabecera en esto de las TICs, os dejo un libro digital sobre Técnicas Didácticas con las TIC.



Espero que os gusten.





17.10.13

A día de hoy...

A día de hoy nada parece haber cambiado. Se ha aprobado un proyecto de ley (que equivale a una ley en las actuales circunstancias parlamentarias) y ya ha venido el opositor de turno a anunciar que se cambiará en cuanto cambien (valga y sirva la redundancia) las tornas. Vamos, como en los últimos treinta años.

Produce una desazón terrible ver cómo nadie parece aprender de los errores propios o de los ajenos. Se extiende por los adentros la tristeza perenne del que ve repetirse una y otra vez la misma historia cual pesadilla circular recurrente en una noche de insomnio. Y siempre la misma pregunta ¿qué hacer?

Hasta ahora, los compañeros y compañeras que conozco han tomado dos caminos. Por un lado han seguido haciendo lo mismo que hacían con normas y leyes anteriores, cambiando el diseño y lenguaje de sus programaciones pero sin que nada alterase el día a día de sus clases. Recuerdo el caso de un compañero que llegaba al centro siempre media hora antes del comienzo de las clases. Subía a su aula y llenaba las dos pizarras de ejercicios, con una letra antigua y agradable. Cuando sus alumnos llegaban, ya sabían que había que copiar y hacer aquellos ejercicios en el cuaderno correspondiente. Cada día un alumno de la clase los copiaba en el cuaderno de clase, que no había variado desde el año 1982, "el del mundial", decía el mismo maestro. Luego el mismo alumno copiaba las soluciones en la pizarra que el resto corregía al compañero.

Y dos horas después el mismo trabajo de otra área. Así día a día, excepto los Lunes que tocaba explicar el trabajo de la semana.

Transcurrieron tres leyes educativas que no pasaron por este compañero ni por sus métodos, sin que a nadie pareciera afectar sino más bien lo contrario. Todo el mundo se sorprendía del estado habitual de silencio y trabajo de las clases de este hombre.

Cuando se jubiló, todo el mundo alabó su profesionalidad, su dedicación, su entrega,...y así le enaltecieron hasta el púlpito de la gloria docente, mientras uno pensaba qué había hecho mal para no entenderlo.

Sin embargo hay otro grupo nutrido de compañeros y compañeras que han optado por la misma técnica, olvidar las leyes, las normas, los decretos, y centrarse en su alumnado, en sus necesidades, en sus posibilidades y en intentar abrirles un mundo ante ellos y ellas, aunque en las programaciones, diarios de clase, etc...el lenguaje haya ido cambiando, básicamente en siglas y nuevas denominaciones más "profesionales" a lo que debiera llamarse por su nombre, aunque sea sencillo y poco adecuado a un lenguaje vacío pero grandielocuente. Y cuando he asistido a sus jubilaciones, lamento decir que no ha habido tanto panegírico, aunque ahí si sabía qué pasaba y qué había hecho mal para tampoco entender que no hubiera alabanzas. A nadie le gusta que alguien se mueva en la foto porque rompe el enfoque global de quien la hace.

16.10.13

Cita antigua.

                Mientras un maestro de escuela debe considerarse completamente fracasado si sus alumnos salen a la vida sin los pertrechos indispensables, lo que significa saber leer, escribir y calcular correctamente, en cambio, un bachillerato que no haya dejado en la memoria de los alumnos indeleblemente grabada para siempre ninguna declinación latina, ninguna fórmula trigonométrica, ninguna especie botánica, podrá ser, sin embargo, un bachillerato eficaz si ha logrado despertar en el alumno la afición por la lectura de obras literarias, el hábito de razonamiento cuidadoso, el amor a la naturaleza y el sentido de la observación, porque, en fin de cuentas, ese imponderable que se llama cultura general no es sino aquello que queda en el espíritu después de haber olvidado todo lo aprendido en el periodo escolar.

Pedro Puig Adam, La Metodología y Didáctica de la Matemática Elemental, 1951

11.10.13

De la LOMCE y los reyes godos

Hoy aparece publicado en Diario de Cádiz, este artículo de opinión del que suscribe. Espero os guste


Dentro de unos años, si contamos con la ayuda de los dibujantes de tebeos, es probable que ese viejo icono de la lista de los reyes godos como el peor trago que se le hacía pasar a un estudiante, sea sustituido por recitar las leyes educativas que desde el ya lejano Plan del 71, hemos tenido en España. Para favorecer vuestra memoria no las citaré, ni pediré que incluya el lector las leyes autonómicas.


Y digo esto porque no hay nada que produzca más desazón que tener que aprender cosas, memorizarlas y plasmarlas luego, ya sea oralmente o por escrito, cuando estas no tienen ningún sentido ni son capaces de sacar a la superficie el más mínimo resquicio de interés por ellas. Valga como ejemplo los "cambios" que se han operado en la educación en los últimos 30 años con todas esas leyes. (Por cierto, ¿ya ha averiguado, amable lector, cuántas?)


Vayamos por partes. El alumnado sigue haciendo filas antes de subir a clase, se sigue usando una sirena o timbre para señalar los distintos tiempos, las clases siguen ordenadas de cara a la pizarra (ahora digital eso sí, aunque no en todas las aulas), la organización del tiempo escolar es decimonónica,  las evaluaciones se siguen haciendo igual que hace 30 años, y así podríamos seguir un rato grande.


Habrá personas que me rebatirán el párrafo anterior con ejemplos reales. Por supuesto que tienen razón. Toda generalización es vana. Sin embargo a lo que me quiero referir es que aunque en papeles, en decretos y normas, en estadísticas, se hable y se reflejen conceptos "nuevos" (entendiendo esta novedad como lo referente esta LOMCE aprobada), ésta no ha calado en el docente de a pie porque no se ha hecho un trabajo previo de análisis (eso de las ideas previas tan útil en el día a día) entre el profesorado de distintos medios socioculturales y de distintos niveles. No ha calado porque en realidad lo que siempre se ha pretendido es dar un "aire" nuevo pero seguir controlando desde el poder lo que se cuece en las aulas, no fuera a ser cosa que se desmadrara y a ver qué salía. Y así se siguen usando métodos, formas, controles, ... iguales a los que usaban los docentes de hace años, aunque sustituyendo la tiza por un pizarrín digital.


Y ahora nos encontramos con una nueva ley, la LOMCE. Lamento decir que tras ver los principios en los que se basa (matizados luego porque "cantaban" muy mucho), me temo que a nivel pedagógico no va a traer nada nuevo, pero a nivel organizativo será un primer paso para el desmantelamiento de una escuela capaz de llegar a cualquier ámbito y capaz de ofrecer oportunidades parecidas (lo de igualdad de oportunidades me parece una utopía en este modelo de sociedad en el que llevamos instalados medio siglo) al alumnado de cualquier medio y nivel.



Y lo peor será que, al igual que la lista de los reyes godos, seguiremos sin saber para qué sirve ni le prestaremos atención aunque sí sabremos cuáles son sus consecuencias. Zipi y Zape, cuando al preguntársela no respondían, perdían algún vale de su bicicleta a plazos y nosotros perderemos nuestro lugar en el mundo porque nuestro castigo, por no conocer la LOMCE, será perder el acceso a una educación pública y gratuita para todos y todas.

10.10.13

LOMCE: Crónica de un crimen anunciado




La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y el nivel de prosperidad de un país.

A veces los políticos nos ponen fácil la lectura de un documento. Solo con leer el comienzo ya sabemos, de antemano, cuál será el final. Sin embargo no se va a hablar de educación. No, en absoluto, aunque los términos que aparezcan en el documento así lo quieran dar a entender. Esta LOMCE no es sino una apuesta descarada, sin tapujos, por cambiar el rol de los futuros (y actuales) ciudadanos y ciudadanas, dejando de lado su carácter de persona para convertirlo, transformarlo, reducirlo exclusivamente a su vertiente de trabajador "productivo". ¿Qué si no supone afirmar... Mejorar el nivel educativo de los ciudadanos supone abrirles las puertas a puestos de trabajo de alta cualificación  lo que representa una apuesta por el crecimiento económico y por conseguir ventajas competitivas en el mercado global.”

 El ciudadano/a queda, así, reducido principalmente a ser trabajador/a dentro del sistema, y  da por hecho que la educación, la que esta LOMCE propone, sólo es para aquellos/as que accedan (o puedan acceder, entendiendo acceder en la acepción peperiana de "pagar") no a cualquier tipo de trabajo. No señor. Sólo a trabajos de alta cualificación. El resto... ¿qué opinión tiene este ministro y sus redactores de los trabajos de “baja cualificación”?¿No son dignos?¿No son necesarios? ¿Acaso deben de ser desprestigiados y por ende mal pagados? ¿Debe el sistema crear un grupo "B", para "formar" a aquellos/as que no "sirvan" para desarrollar estos trabajos?

Ya no digamos cuando entra, otra vez, a analizar el actual modelo educativo de acuerdo a estándares creados a la carta para que digan lo que se quiere oír. “El sistema actual no permite progresar hacia una mejora de los resultados, como ponen en evidencia los pobres resultados obtenidos por los alumnos españoles en las pruebas de evaluación internacionales como PISA". Claro está que este informe obvia que con el mismo modelo hay comunidades por encima de la media OCDE, y que obvia igualmente que medimos sólo lo que sale (resultados sobre contenidos) pero no lo que entra (inversión, recursos humanos, desigualdades previas sociales, culturales y económicas,...)

Todas las personas, incluiremos aquí a los estudiantes, poseen talento, pero este talento es diferente entre cada uno por múltiples y distintas razones, por lo que el sistema educativo debe contar con los mecanismos necesarios para reconocerlos y potenciarlos. El reconocimiento de esta diversidad entre alumnos, en sus habilidades y expectativas, es el primer paso de cara al desarrollo de una estructura educativa que contemple la formación integral del individuo en su vertiente personal y en su vertiente social. Sin embargo esta ley se basa en la evolución hacia un sistema capaz de canalizar a los estudiantes hacia rutas que faciliten la empleabilidad, como si esto fuera la única necesidad como persona y ciudadano, a través de la posibilidad para los alumnos y sus padres o tutores de elegir las mejores opciones de desarrollo personal y profesional.

 “Los estudios internacionales ponen de manifiesto que los países que han mejorado de forma relativamente rápida la calidad de sus sistemas educativos han implantado medidas relacionadas con la simplificación del currículo y refuerzo de los conocimientos instrumentales, la flexibilizacion de las trayectorias de forma que los estudiantes puedan elegir las mas adecuadas a sus capacidades y aspiraciones, el desarrollo de sistemas de evaluación externa, censales y consistentes en el tiempo, el incremento de la transparencia de los resultados, la promoción de una mayor autonomía y especialización en los centros educativos, la exigencia a los estudiantes, profesores y centros de la rendición de cuentas, y el incentivo del esfuerzo.” Esto ni lo comento, aunque la verdad, San Google no me ha permitido ver estos sesudos estudios.( Mi falta de competencia digital )


No se puede plantear la elaboración de una ley orgánica, sin consenso, debate, sin tener en cuenta la opinión de los profesionales del sector, esos y esas que día a día entran en las aulas de ciudades, pueblos y barriadas. No se puede plantear la elaboración de una ley orgánica estableciendo de antemano la finalidad de dicha reforma– “la mejora de la calidad educativa”- .¿De qué "calidad" hablamos"? ¿Es acaso un criterio valorativo que no admite discusión?. 

Lo que hoy se aprueba es un enorme retroceso en la construcción de un sistema educativo público, integrador y garante de la igualdad real de oportunidades, que sirva para reducir las diferencias sociales y que contribuya a la formación de individuos libres y con capacidad crítica. 

La presentación de los criterios de calidad y excelencia como absolutos, intocables y visionados desde una perspectiva neoliberal agresiva, confrontándolos (enfrentándolos más bien) con la realidad del sistema educativo no tienen como objetivo el análisis, y posterior construcción de mejora, sino el desprestigio del sistema público y de sus profesionales, para hacer creer a la ciudadanía que solo la iniciativa privada es capaz de gestionar eficazmente y con criterios de calidad los centros escolares.  Se obvia, además, que en el “rendimiento” del alumnado, y en la “falta de cultura del esfuerzo”, en el “abandono escolar”, en la “resistencia”…, hay influencias más fuertes que las del propio sistema educativo, que tienen en la base los valores fomentados en el sistema social, tanto familiar como global. 

 Tampoco se señala, ni siquiera se insiste en determinar con claridad cuáles son las fortalezas del sistema, que alguna tendrá. ¿Para qué? 

En épocas de paro, de crisis moral y económica, siempre es bueno recurrir a decir a quien escucha lo que quiere oír, aun sabiendo que no es lo que se va a hacer. Tampoco es nuevo.

Y quedémonos con este vídeo más que explícito.

2.10.13

Fin de la Escuela.

En estos tiempos, aunque no sólo en estos, la escuela se encuentra particularmente más perjudicada que cualquier otra institución pública por un discurso, retórico y empalagoso, en el que sólo se habla de innovación, como si tantos siglos de devenir diario no hubiesen dejado un poso amplísimo en la institución y  no hubiera en el mismo nada que tener presente como aprendizaje de cara al futuro.

Este discurso, que no proviene exclusivamente de nuestra clase política sino también de muchos profesionales, no deja de proponer una renuncia a la función propia que las distintas sociedades, a lo largo del tiempo, han dado a la escuela como lugar de encuentro y transmisión de saberes, como lugar de socialización y progreso del ser humano al enfrentarse a sí mismo y a su contexto. No, esto parece que ya no vale. Ahora la escuela debe servir de complemento a los procesos de aprendizaje, no aquellos que conforman la formación del individuo como persona y ciudadano, sino aquellos procesos que forman parte del funcionamiento de la economía global, entendiendo esta como sistema cerrado o como sistema que conforma, en todos sus aspectos y niveles, a la sociedad en la que vivimos.

El discurso se le ha puesto fácil. En un país con 6 millones de desempleados parece casi "lógico" escuchar frase como.. "La escuela no prepara para el trabajo", "La escuela no está adaptada al mundo del trabajo", "La escuela no puede vivir al margen del trabajo",... Añadamos a esto la multitud de informes que los tecnócratas de cada Comunidad, Estado y Bruselas lanzan a la prensa cada año sobre el fracaso escolar (nunca hay nada sobre las causas externas al propio sistema:financiación adecuada y diferenciada, formación docente, calidad de las leyes educativas y su adecuación al entorno, falta de recursos humanos y materiales,...). Con esto ya tenemos la fórmula necesaria. Ahora solo falta llevarla al laboratorio y fabricarla. El producto resultante es una propuesta de "formación a lo largo de toda la vida".

Esto dicho así no deja de ser una perogrullada. Nos formamos siempre, en cada edad, en cada etapa, a lo largo de nuestra vida. Es un hecho connatural al ser humano. Pretender ahora usar esto como excusa para relegar el papel de la escuela insulta a la inteligencia de los ciudadanos. ¿Ha formado la escuela a lo largo de toda la vida alguna vez? Precisamente el papel de la escuela es dotar al individuo de los recursos necesarios para que este aprendizaje pueda hacerse. La fórmula que nos proponen parte de un principio equivocado para llevarnos a un principio oculto: Puesto que la escuela no se adapta al mundo del trabajo y este está en constante cambio debemos relajar la presencia/influencia/importancia de la escuela en favor de una formación parcial para el trabajo, entendiendo este como trabajo concreto y parcelado y no para el trabajo en general, de acuerdo a un mundo en el que se necesitan cada vez menos obreros especializados. Es decir, que alguien debería formarse como soldador de un tipo que el mercado necesite en ese momento, pero cuando su oficio se quede anticuado debería formarse en otra cosa. Eso sí, no hablamos de formarlo en condiciones laborales, derechos, negociación, cotizaciones,... ni siquiera de dotarle de un recurso básico como es el adecuado uso de la lengua (escrita y oral) a fin de que disponga de un adecuado nivel de comprensión para lo que se dedique, ya que el obrero no necesita de una especialización compleja, la persona que hay en el obrero tampoco la va a necesitar.

Así el modelo de escuela que se propone es una que no sea igual para todos, que busque su propia financiación y compita en resultados con la escuela de al lado o del pueblo de al lado, o la comunidad de al lado. Igualmente deberán abrirse a su contexto y atender las necesidades del mismo, eso sí, obviando ir más allá de esa frontera abstracta que conforman los límites del barrio, de la localidad, la provincia, la autonomía,... en lo que parece ser un respeto y atención a las diferencias pero que no deja de ser una apuesta declarada (aunque oculta) a una profundización en la segregación social, precisamente algo para lo que la escuela tenía un proyecto de lucha.