29.4.08

La calidad educativa entendida desde el prisma de la administración.

Leo hoy en la prensa local el relato de los sorteos que tuvieron que hacer ayer en los colegios concertados de Cádiz ciudad. Imagino que los colegios públicos de la ciudad no tuvieron que hacer este sorteo, ya que la prensa no se ha hecho eco de tal situación.Mientras Diario de Cádiz titula el artículo como El "triste" sorteo de plazas en La Voz de Cádiz si tiula El número de la educación. Yo, sin ánimo de inmiscuirme en tareas periodísticas que no me corresponden, me atrevería a titular los dos artículos uniendo sus títulos, lo que nos daría algo así como "El triste número de la educación".



Y es que esto de la educación, me doy cuenta al cabo de muchos años, tiene que ver bastante con los enfados. Y eso que, para mí, hay enfados buenos, como el que uno se coge cuando los alumnos/as no entregan algún trabajo, o cuando por más vueltas que uno le da a una explicación no consigue que los chavales/as la entiendan, enfados que te demuestran a tí mismo que todavía te sigue importando ese día a día que uno vive en cada aula; sin embargo no es de esos enfados de los que hablo. Me refiero a la falta de interés que los politicastros del momento, pasado, actual y futuro,le dedican a la educación.



Desde hace meses llevamos leyendo y escuchando cómo a nuestros políticos se les llena la boca hablando de la reducción de la ratio en los centros andaluces. He aquí que de pronto, en Cádiz, el IES La Paz recibe la noticia de su cierre por la "alarmante falta de matrícula". Esto, no sólo se contradice con lo que les gusta decir a bombo y platillo sobre lo que es la educación, y en concreto sobre la disminución de la ratio, sino que demuestra que para los que dirigen, administran y legislan, sobre educación, sólo están interesados en que sus planteamientos se cumplan, independientemente del deseo y la necesidad de los que se verán afectados por esas decisiones.

¿Tan difícil es repartir la matrícula de la zona en que se encuentra el IES La Paz, entre los institutos de la zona (distantes en muchos casos menos de 1 Km) para que todos puedan reducir su ratio? ¿Se ha tenido en cuenta la trayectoria del centro, sus programas educativos, la calidad de los mismos, la inversión (educativa que no económica) que podría hacerse en calidad de la zona con una ratio menor de la actual?

Me temo que no. Que sólo se ha contemplado que como hay poca demanda, cerramos el centro, abrimos una línea nueva en el de al lado (masificación en 2 o 3 años, y en el peor (?¿) de los casos la cedemos a un concertado.

Desde hace años los docentes públicos de Cádiz capital, venimos asistiendo al paulatino cierre de los colegios e Institutos públicos de la ciudad, a la vez que la demanda de matrícula en los centros concertados aumenta. ¿Por qué en los últimos 25 años no se ha cerrado un sólo centro concertado en Cádiz y sí públicos? Siguiendo la línea argumental de nuestros dirigentes (defensa de la educación pública de calidad, inversiones en la escuela pública, plan de calidad, bla bla bla), si tengo un centro público y quiero que haya matrícula, no sería más lógico que no se le concediera, de principio, de oferta, a los centros concertados y se mantuviera en los públicos?

Me temo que el hecho de ser funcionarios facilita que el "jefe" te asesore de que es mejor irte al colegio de al lado, antes que protestar, no sea cosa que venga el tío Paco (Paco,....Francisco... ¡ qué francos son!)con las rebajas y... te toque.

Mientras a seguir, cada año, con ese artículo sin escribir pero que tenemos en mente y que llamaremos igual que el de este año, "El triste número de la Educación".

22.4.08

Soy un corporativista, poco profesional y un vago. Lo siento.

Leo en Escuela una editorial que no tiene desperdicio. Ciertamente hacía años que no veía semejante grado de desfachatez en un medio que se permite obviar y calificar, como más adelante veréis, a la mayoría del profesorado que hemos dicho NO a la Ley de Calidad.

Su comienzo no deja lugar a la duda:
El Plan de Mejora y Calidad andaluz es un acierto
Bueno al menos para el 35% del profesorado, cosa que respetamos, aunque no compartimos el restante 65% de los docentes andaluces. A continuación deja claro quienes apoyan esta idea (yo como sabéis hubiese colocado sindicatos oficiales pero uno es parcial, lo reconozco)...
mayoritariamente respaldada por toda la comunidad educativa andaluza: sindicatos, padres y madres, estudiantes, y empresarios de la enseñanza privada
. Desconocía yo que los padres y madres, así como estudiantes lo hubiesen apoyado, pero claro debe ser que me dedico poco a esto de la enseñanza, aunque ya me pone en guardia que la enseñanza privada lo vea bien. ¿Acaso esperan recoger lo que salga de las escuelas públicas después de aplicar esta ley?

Pero como decía aquel dibujo animado.."No se vayan...aún hay más". Y es que este periódico sabe por qué esta ley ha sido rechazada (aunque eso no lo dice)por el profesorado andaluz y lo explica...
¿Porqué el Plan de Mejora ha despertado tantos temores en algún sector de la comunidad educativa? La difusión esquemática y simplista que la mayoría de los medios de comunicación hicieron en su día de la noticia ha calado en cierto sector del profesorado, en especial en la enseñanza Secundaria, de forma negativa. Una situación que no ha sido contrarrestada ni por la Administración educativa andaluza ni por los sindicatos mayoritarios (CCOO, UGT y ANPE) que desde un principio han apoyado la LEA en toda su extensión. La Junta de Andalucía tiene que coger el rábano por las hojas y empezar a hacer buena pedagogía sobre el Plan de Mejora y Calidad que desde Escuela consideramos un acierto.

Pero quizás lo que más frene la iniciativa sea la cultura pedagógica de gran parte de nuestros profesores ¿Qué les hace diferentes de otros colectivos tanto de la empresa pública como de la privada que sí son evaluados y, además, obligatoriamente? Este es el meollo del asunto. El profesorado español no está acostumbrado a ser evaluado, ni tampoco a rendir cuentas ante la Administración educativa ni ante la sociedad. Y sin una cosa ni la otra no es posible mejorar la calidad del sistema educativo público. En ocasiones da la impresión de que igualitarismo, "el café para todos" y la apelación constante a la vocación, lo único que esconden son las vergüenzas de muchos docentes faltos de la profesionalidad que se requiere para estar en un trabajo tan importante como es el de enseñar y educar.

En fin decir que el que no aparezca un sólo compromiso de la Administración en la ley es un argumento simplista me indigna. Como una especie de voz de su amo viene a decir que lo que tenemos es miedo de ser evaluados; ¿quién ha dicho eso? ¿qué pasó con aquellas evaluaciones de centros? Pues que se dejaron de hacer porque se veía que la mayoría de los problemas radicaban en el diseño educativo que desde la administración se hacía:ratios, profesorado, dotaciones, estructuras,... y no iba la Administración a echarse la culpa. Por eso surge esta ley que deja toda la responsabilidad en manos de los docentes a los que se evaluará no de cómo trabajan (no hay un sólo item que valore esta actividad) sino sólo de los resultados obtenidos, y me remito a la Ley, por si alguien me dice, con página y línea, lo contrario.

Luego una manita de barniz para que definir al docente necesario, el que obtiene resultados, nada de aprender a aprender, ni de procesos. Aprobados y buenas estadísticas que vender...
Profesionalidad. El maestro y el profesor han de ser ante todo grandes profesionales. Son trabajadores con unos objetivos muy bien marcados, donde los resultados son cruciales. Y ha de tener una formación que favorezca su trabajo académico pero, también, su trabajo de cara al público que son los padres y las madres y los alumnos y alumnas. Un público que tiene derecho a estar satisfecho con su labor y a manifestar su grado de satisfacción. Y una Administración educativa que debe de estar a la altura de las expectativas, y que tiene el derecho de hacer un seguimiento y una valoración de cuantos objetivos se van alcanzando en el trabajo docente y a la vez tiene el deber de asesorar al profesorado y formarlo adecuadamente para los nuevos retos de la sociedad del siglo XXI.

La profesionalidad no es algo nuevo para muchos docentes. Algunos y algunas trabajadores del sector llevan años cambiando metodologías, agrupamientos, formas de organización, para reducir el fracaso escolar y mejorar todo el proceso de enseñanza-aprendizaje en nuestra escuela e institutos. Cualquier intervención se ha fundamentado siempre en un proceso cíclico de reflexión, formación, innovación y evaluación; y si parte del colectivo no lo ha hecho así, habrá que recordarle que nunca es tarde para empezar.

Elaborar y desarrollar un buen plan de mejora y calidad requiere de un esfuerzo y de un tiempo que deben ser incentivados: en salario profesional y en dotación de recursos humanos y materiales para los centros. Lo demás es un mal sueño del que tiene que despertar el sistema público educativo
.

Un poquito de buenas intenciones, no vaya a salir la cosa muy mal ...
Harán falta más inversiones y más ideas para terminar articulando un sistema educativo de calidad y las seguiremos demandando desde el periódico Escuela. Se tendrán que corregir y ajustar algunos elementos del Plan de Mejora, y habrá que estar muy pendiente para que no se traicionen los principios que lo fundamentan; pero meternos en la demagogia fácil, en el corporativismo barato; instalarnos en la queja permanente no beneficia en nada ni a la función docente ni a los alumnos y alumnas que, al fin y al cabo, son por quienes nos levantamos cada día
.

Ycomo decía nuestro paisano Quiñones de los relatos, la "puntada final" para cuadrar la editorial...
Y otra cosa, los que han dicho "no", lo han gritado a los cuatro vientos, están en su derecho; mientras los que han dicho "sí", que también son muchos y muchas, sencillamente se han puesto manos a la obra desde el primer día. Estos docentes son los que hacen progresar la escuela pública.
Eso, que estoy en mi derecho (faltaría más) pero soy mal profesional, porque he dicho no a esta ley.

Qué bueno que personajes como estos, que firman estas editoriales carentes de respeto (¿qué sabe de mí?, ¿cómo se atreve a cuestionar mi profesionalidad sólo por el mero hecho de no aceptar una ley?, ¿este es un planteamiento democrático negando su profesionalidad al 65 % de los docentes?), se dediquen como los políticos a elucubrar en las alturas enmoquetadas, dejando las cosas importantes, la tiza, la educación del día a día, en manos de otros que sí saben lo que es trabajar y luchar por una calidad en la enseñanza, aunque tengan el defecto de pensar y leer lo que se les pone por delante



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¿Por qué llega Escuela Española a los colegios? Ummmmmm .......

18.4.08

¿Es así la educación?

Insanity: doing the same thing over and over again and expecting different results.

-Albert Einstein

("Locura: hacer lo mismo una y otra vez esperando que los resultados sean distintos

Espero que no, pero tengo dudas.

16.4.08

Eloy Gomez Rube

Cuando escribo estas líneas me imagino que aún se estará celebrando en la Facultad de Filosofía y letras de Cádiz el homenaje que sus compañeros de trabajo rinden a Eloy Gómez Rube.

Eloy, ha sido el poeta underground por antonomasia del Cádiz de los 80 con una obra, escasa pero intensa, que a él mismo le gustaba definir como «canalla, yonki y maricona». Sin duda no estarán nuestros grandes literatos provinciales, salvo alguna excepción discreta, lo que Eloy, esté donde esté, lo agradecerá.

Eloy fue un bohemio, un vividor a su manera, y un referente "maldito" para los que en aquellos años abríamos los ojos al mundo. No había fiesta, presentación o local en el que no apareciera Eloy, con su fama de haber recorrido Alemania del Este, haber probado todos los excesos, de representar en palabras de JJ Téllez la rabia kontrakutre de Eloy Gómez Rube, maldito a la antigua usanza, quizá maldito de sí mismo, pero maldito, felizmente maldito, en una ciudad atosigantemente a veces bendita, entre ojanas cotidianas y olor a incienso y a Corpus Christi, y en palabras del periodista Daniel Pérez que fuera obstinado seguidor de esa literatura amarga que le roba la palabra a la basura, cultiva la semántica triste de las alcantarillas y se empeña en negar las virtudes de la ortodoxia ruin que crece al amparo subsidiario del sistema.


A Eloy debo alguno de los momentos más delirantes de mi carrera universitaria cuando propusimos, un grupo de compañeros y yo, la lectura de sus poemas como alternativa a aquellos versos del 27 (aún hoy creo que tendrían más sentido) que se nos proponía como literatura a comentar. Incluso, a pesar de mi nula memoria para citas y poemas, recuerdo uno de sus poemas que decía, más o menos así:

Quiero aparecer en los billetes
de veinte duros
Como Bécquer y Falla...

Así que hoy sirvan estas líneas como pequeño homenaje a alguien que me hizo disfrutar de la literatura sin necesidad de ser consagrado en críticas de suplementos culturales.


Os dejo un enlace a su última publicación Trilogía sperpento gaditano de las vidas. También os dejo un enlace a dos historias El Mecenas y Santo Resucitado.

15.4.08

Apropiación.

Hoy no he ido a trabajar propiamente; en realidad he estado en unas Jornadas de Formación Provincial en el Portfolio Europeo de las Lenguas, que se han desarrollado durante todo el día y en horario escolar, o sea que he hecho otro trabajo.

La verdad es que como casi siempre este tipo de Jornadas va más encaminada a engordar los curriculums de los ponentes que a satisfacer una demanda real del profesorado, pero siempre he reivindicado la formación en el horario lectivo (como se hace en la mayoría de profesiones) y he acudido.

Pero no trata de esto lo que quiero escribir en esta entrada. Una de las ponentes, profesora de la Universidad de Cádiz, diferenció dentro de su ponencia lo que para ella era la base de una política lingüística, la apropiación que hace el alumno/a de la lengua a la que se le expone, y la diferenció ante los términos, más usados estos en educación, de adquisición y/o aprendizaje. La verdad es que en mi día a día sí utilizo la palabra aprendizaje con frecuencia, siempre desde una visión de proceso a largo plazo e interdependiente y provocador de otros procesos que se desarrollan en las escuelas. Sin embargo nunca hablo de apropiación; me suena mal; no sé, quizás a ese lenguaje judicial, "apropiación indebida", tan al uso en operaciones anticorrupción; tal vez me provoque un cierto rechazo como verbo que implica, así lo veo yo, un poco de violencia en el hecho apropiativo en sí. Me gusta más usar el término "interiorización" para referirme a ese momento, casi mágico, en que el alumno/a, no se sabe bien por qué, demuestra que eso que ha estado pululando por la clase en forma de aprendizaje lo ha hecho suyo. Interiorizar tiene más de ternura, de ese acto íntimo, que en el fondo es la educación. Creo yo.

13.4.08

Ucronía.

La Wikipediadefine la ucronía de la siguiente manera:
La Ucronía es un subgénero de la ciencia ficción que también podría denominarse novela histórica alternativa, ya que se caracteriza porque la trama transcurre en un mundo desarrollado a partir de un punto en el pasado en el que algún acontecimiento sucedió de forma diferente a como lo ha hecho en realidad (por ejemplo, los perdedores de determinada guerra son los ganadores, etc).

Se relaciona con el término historia contrafactual o historia alterna, que es el proceso especulativo o elaboración de dicho "mundo alternativo" en el que se ambienta la ucronía.

Es una palabra elaborada por similitud a la utopía de Tomás Moro, y está compuesta del griego ou, 'no' y cronos, 'tiempo', "tiempo que no existe".


Esta idea viene a cuento de lo que uno se plantea si la Ley de Calidad hubiese sido aprobada, solicitada para su claustro sería más correcto, por la mayoría de los centros andaluces. Y no hubiese pasado nada; se hubiese implantado y poco más a la espera de sus resultados. La ucronía, en este caso, es imposible que se produzca cuando habiéndose dado el caso contrario el resultado es el mismo. Así pues ese mundo alternativo que pudiera dar lugar a la creación de esa ucronía no existe dado que la respuesta, ante situaciones diametralmente opuestas, es la misma; es como si una guerra la hubiesen ganado y perdido, a la vez, los mismos. Y es que a pesar de los resultados aplastantes de rechazo no ha habido la más mínima reflexión de la Administración educativa, el más mínimo atisbo de autocrítica ante tamaño fracaso de esa ley.

Por eso cada vez que uno se plantea si ese principio básico de la democracia, que es dar al ciudadano la posibilidad de participar y decidir sobre los aspectos de su vida que le afectan, y la educación lo es, si ese principio no estará siendo vulnerado, pisoteado por estos jerifaltes que alardean de compromiso, talante y valores democráticos. Ahí sí que es posible la ucronía.

11.4.08

Asustar a los niños con los libros.

Continuando con García Márquez y algunas de sus reflexiones sobre la lectura, os dejo aquí algo que a cualquiera de los que nos dedicamos a este noble oficio de la tiza nos encantaría ver escrito algún día, sobre nosotros mismos, claro, por alguno de nuestros alumnos/as.

Tengo un gran respeto, y sobre todo un gran cariño, por el oficio de profesor y por eso mismo me reconforta saber que ellos también son víctimas de un sistema de enseñanza que los induce a decir bestialidades. Una de las personas inolvidables en mi vida es la profesora que me enseñó a leer, a los cinco años. Era una moza bonita y sabia, que no pretendía saber más de lo que podía, y era tan joven que con el tiempo acabó siendo más joven que yo. Era ella la que nos leía, en clase, los primeros poemas. Recuerdo con la misma gratitud al profesor de literatura del colegio, un hombre modesto y prudente que nos conducía por el laberinto de los buenos libros sin interpretaciones rebuscadas. Este método posibilitaba a sus alumnos una participación más personal y libre en el milagro de la poesía. En síntesis, un curso de literatura no debería ser más que una buena guía de lecturas. Cualquier otra pretensión no sirve nada más que para asustar a los niños. Pienso yo, aquí entre nosotros.”


Y al igual que D. Gabriel, aquí entre nosotros, le doy toda la razón, aunque...¡qué alto nos pone el listón!!!.



Las citas de esta y de la anterior entrada pertenecen a "De como los profesores de literatura pervierten a sus alumnos”, en Caras y Caretas (Traducción
de una nota publicada en la revista brasileña Status Plus N°. 90, enero de 1983

9.4.08

De cucarachas y orines.

Leer, me parece a mí, es descubrir y explorar otros mundos, reales o posibles. Es investigar esas realidades para comprenderlas o imaginarlas mejor. Y después de esta afirmación me pregunto: ¿Es posible leer en la escuela de hoy? Cada día intento que el texto que trabajamos en clase, o la lectura que fotocopio tenga un aliciente en su contenido o un aliciente en la lectura que de ella hacemos: el tono, la lectura por parejas, etc... Sin embargo cada vez me resulta más difícil encontrar textos "escolares", de los que vienen en los libros de texto quiero decir, que puedan ser "explotados" de esta manera, bien porque el contenido es ínfimo y alejado de cualquier realidad, vivida o imaginada, de los alumnos/as, bien porque de su lectura poco puede "dramatizarse".

Y si lo que ponemos en manos de nuestros alumnos/as no es atractivo, ¿cómo pedirles que se atrevan con un libro?

Por tanto creo que ahora que se acerca la semana o día "D", del libro, bien nos vendría hacer un planteamiento sobre el tipo de texto que usamos en las escuelas. No pido, ni por supuesto se me ocurriría hacer, ofrecer textos de los que haya que deducir su sentido o enlazarlos con la tradición de la escuela italiana de, pongamos por caso, mediados del siglo XV. No se trata de eso. Creo que los textos deben decir cosas por sí mismos, pero bien dichas claro. García Marquez decía:
Debo ser un lector muy ingenuo, porque nunca pensé que los novelistas quisiesen decir más de lo que dicen. Cuando Franz Kafka cuenta que Gregorio Samsa apareció cierta mañana convertido en un gigantesco insecto, no me parece que esto sea símbolo de algo y la única cosa que siempre me intrigó es a qué especie de animal pertenecía él. Creo que hubo, en realidad, un tiempo en que las alfombras volaban y que había genios prisioneros dentro de las botellas. Creo que el burro de Ballan habló –como dice la Biblia– y la única cosa que hay que lamentar es no tener grabada su voz, y creo que Josué derrumbó las murallas de Jericó con el poder de sus trompetas, y la única cosa lamentable es que ninguno tiene transcripta la música capaz de demoler.Creo, en fin, que Vidriera –de Cervantes– era en realidad de vidrio,como él decía en su locura, y creo realmente en la jubilosa verdad de que Gargantúa orinaba torrencialmente sobre las catedrales de París.
Y es que bien explicado y seleccionado, cualquier texto debe ser un aperitivo que abra el apetito del lector por seguir adelante, por descubrir si el pobre Samsa volvió a transformarse o si el orín de Gargantúa molestaba a los viandantes parisinos.



5.4.08

Un comentario.


A raiz de la entrada anterior un compañero me comenta que me entiende perfectamente, a lo que yo le pido que me explique mejor esa comprensión suya hacia mi bloqueo. La respuesta que me dio es de una sencillez tan grande que tal vez por ello no la haya comtenplado. Comenta mi compañero que al llevar dos años con los mismos alumnos/as, muchas horas cada día, esos niños han perdido misterio para mí, y por tanto me es poco gratificante dedicar tiempo a pensar si este o aquel libro le irá mejor a este o aquella alumna. Si lo mira uno con cierta tranquilidad no deja de tener sentido. Conocer mucho puede permitirte perder una cierta atracción, una cierta fertilidad mental que todos sentimos hacia lo desconocido, que trasladado al campo de la literatura para recomendar, pudiera hacernos pensar que al conocer tanto a un alumno la recomendación va a resultar, va a ser "efectiva", cerrando la puerta a un posible rechazo, que conllevaría una reflexión de por qué no le ha gustado, pero también cerrando la puerta a un posible "éxtasis lector" puesto que le damos algo que sabemos va a gustarle y de esa forma no dejamos paso a un descubrimiento completo. Creo que me ha quedado un poco farragosa la explicación, pero así ando estos días.

3.4.08

Libros y días.

Ayer se celebró el Día (otro Día D)Internacional del libro Infantil y Juvenil (perdón si la denominación no es correcta). Dentro de poco vendrá la celebración del día (o semana) del libro. Nada de esto debe de sonar extraño en las escuelas; los libros son uno de los elementos básicos con los que trabajamos. Sin embargo a mí, personalmente, cada día se me hace más difícil recomendar un libro. Durante muchos años he ido viendo libros que salían y me gustaban, y los he ido añadiendo a esos clásicos de toda la vida que conformaron mi educación literaria infantil y juvenil. Y cada año, dependiendo de muchos momentos concretos de cada aula y alumnos que han pasado por mis manos (y yo por la de ellos y ellas), he ido mezclando unos y otros y los he ido presentando con mayor o menor éxito a mis alumnos/as.

Sin embargo este año me he quedado un poco en blanco a la hora de decidirme, quizá porque llevo dos años con los mismos alumnos/as y conocerlos más me ha llevado a un planteamiento más profundo sobre qué recomendar, o tal vez porque en cierta manera se ha producido un bloqueo, un atasco en algún oculto mecanismo, que impide la recomendación habitual.

Esto, aunque os parezca raro, me ha llenado de satisfacción porque procesos que uno hace casi sin darse cuenta, resulta que te influyen y te afectan más de lo que pensabas, recordándote que pedagógicamnte sigues vivo, que en un mundo como el de hoy, ya es algo.


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Las declaraciones de los dirigentes políticos de la Consejería de Educación y de los sindicatos oficiales (CCOO/UGT), responsables del fracaso morrocutudo que ha tenido la Ley de Calidad (los 7000 euros) hacen que me sonroje de vergüenza. ¿Cómo pretenden hacernos creer que el 65% del profesorado andaluz no ha comprendido dicha ley? Atentan contra mi dignidad y mi inteligencia. Nunca se me ocurriría decir eso mismo de los compañeros que han decidido decir Sí a dicha Ley. Pero me planteo cuáles son sus raíces democráticas, cuando a pesar de que casi 7 de cada 10 claustros ha decidido rechazar esta ley, que en principio supone rechazar 600 euros en Verano, a pesar de esto, no hay un planteamiento de revisión, de consulta, de nada.... Ah, lo siento, pero me recuerdan aquellos tiempos de la Democracia Orgánica, donde unos cuantos decidían por los demás, a pesar del rechazo de estos.